
viernes, 21 de mayo de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
PERIODISMO. LA SABIDURÌA GOLPISTA
Los perros guardianes de la democracia frente al golpe militar de 1976
Para los diarios, el 24 de marzo no hubo golpe
Los diarios nacionales conservan un pasado rico en actitudes golpistas. Bajo el cristal opaco del objetivismo supieron ocupar su puesto en la lucha por la libertad. Los proclives al militarismo político tuvieron su trinchera en La Razón, el intelectualismo reflexionó desde La Opinión, el racionalismo económico dio cátedra desde Clarín, la defensoría de los más afortunados se estableció en La Prensa y la expresión librecambista reafirmó su doctrina desde La Nación. Analogías con los diarios de hoy.
Por Daniel Guillermo Gutman
La serie histórica de golpes de estado en la Argentina (1930-1976) además del protagonismo de las fuerzas sociales operantes contó con el apoyo calificado del periodismo. Ciertamente las expresiones periodísticas favorables a los sucesivos quiebres del orden constitucional no habían sido unánimes hasta 1976, año en que la fila completa de la prensa dio el presente respetuoso a los usurpadores. Viejos maestros del arte golpístico como Laíño o Timmerman -entre muchos otros- derramaron su experiencia en memorables piezas periodísticas al servicio de la causa procesista. Los meses previos a marzo del 76 fueron de intensa prédica en dirección al golpe, minimizando o caricaturizando los intentos de salida política, con una colección de editoriales y comentarios apocalípticos que agrandaban las calamidades del momento. El desmanejo de Isabel Perón, la interna sindical, la guerrilla, la inoperancia parlamentaria, el descontrol inflacionario solo podían remediarse mediante un milagro o por la intervención de los salvadores de la patria, representados por el partido militar.
A más de 30 años de los hechos cabe aclarar que la prensa tenía por entonces una influencia notoria en la opinión pública por tratarse de una sociedad altamente politizada que consumía diarios en niveles sin precedentes. Los diarios habían cobrado un protagonismo social y político que jamás volverían a tener no sólo por la expansión informativa de la televisión sino también por el comportamiento durante el período dictatorial. Porque si bien la censura y la amenaza económica imperaron en aquellos tiempos, las adhesiones variaron del rango de resignadas hasta las más cálidas y aún las eufóricas. Si se repasa a vuelo de pájaro el comportamiento de los principales actores mediáticos puede verse a Clarín desplegando en tapa del 24 de marzo un titular casi publicitario: NUEVO GOBIERNO, lo que podría connotar una situación refrescante, innovadora, modernizante. Pero en la bajada acudió a un lenguaje mucho más feroz donde explicaba la caída en razón de la crisis moral del gobierno depuesto. Los editoriales de los días previos avalaban sin ambigüedad dicha tapa haciendo hincapié en la debacle económica que se explicaba por el agotamiento del modelo “estatizante y populista” del peronismo histórico que debía ser superado por otro –el desarrollismo frigerista- si quería evitarse el derrumbe institucional inminente. En el editorial del 17 de marzo Clarín apeló una vez más al discurso catástrofe observando que “la Argentina se desliza hacia abismos más profundos aún. Es hora pues de detener la caída”, mientras que en una columna del día siguiente, La hora de la verdad, el comentarista desestima el plan económico propuesto por el ministro Mondelli y sin empacho proclama que “el llamado a la defensa de las instituciones resulta desprovisto de sustancia al estar referido simplemente a su epidermis formal (...) las instituciones están amenazadas por el derrumbe de un sistema económico agotado y no podrán ser salvadas si no se ataca de frente al fenómeno con medidas que tengan efectiva relación con las causas que los producen”. Las semanas siguientes al golpe no alumbrarían tal contundencia y cuando el 1º de abril el gran diario argentino publica en su totalidad el Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, no emite comentario ni valoración alguna y, peor aún, el 22 de abril, en tapa, bajo el título El gobierno y los diarios anunciaba para el asombro que la “rígida censura impuesta el 24 de marzo duró sólo 36 horas” marcando un “retorno a la normalidad en todos los órdenes”. De esta manera Clarín iniciaba la etapa más mediocre de su existencia. El caso del vespertino La Razón limita con el histrionismo periodístico en virtud de su pasión por el ascenso
del gobierno militar. Fiel a su tradición golpista (vocero del gobierno de Justo durante la Década Infame y entusiasta predicador de la Revolución Libertadora de 1955, también dispuso de las primicias golpistas que tumbaron a Frondizi y a Illia en 1962 y 1966 respectivamente) el diario que por entonces conducía periodísticamente el hábil Félix Laíño se había convertido en un órgano de reproducción de los planes del Ejército, en especial del servicio de inteligencia de la fuerza y trabajó como ninguno por el advenimiento al poder de los reservistas morales de la patria. Sus tapas son contundentes. La tipografía catástrofe ubicada en la parte superior de la portada es más que elocuente y allí la información castrense, casi a modo de gacetilla militar, ocupa un lugar preponderante dentro de la estrategia del diario. En palabras de Laíño “los titulares...son temibles para los gobiernos de turno...sobre todo si tienen la secuencia calculada, ante acontecimientos previsibles, para crear el clima adecuado.” Sin duda en la gestión del consenso golpista La Razón tuvo un papel protagónico y la secuencia para crear el clima funcionó como un reloj. Siempre con título catástrofe titulaba el 17 de febrero de 1976: TENSA SITUACIÓN POLÍTICA; el 19: REUNIÓN DE COMANDANTES: el 20: REUNIÓN DE MANDOS. Continuaba el 8 de marzo con un insólito pero coherente ESTA MAÑANA SE HAN INAUGURADO LOS CURSOS EN EL COLEGIO MILITAR; el 17 reforzaba la secuencia con HERMÉTICO SILENCIO EN LAS FUERZAS ARMADAS; el 20 de marzo agregaba suspenso con EL EJÉRCITO ANTE LA SITUACIÓN, para concluir el 23 con ES INMINENTE EL FINAL. TODO ESTÁ DICHO.
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Extirpar la semilla de la tiranía
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Si se entorna la mirada hacia uno de los hermanos mayores de la gráfica nacional, el más que centenario diario La Prensa, su postura resulta previsible. Expropiado en 1951 por el gobierno peronista y puesto en manos de la CGT, era un enemigo natural de cualquier peronismo, más aún cuando esa corriente política tiene la osadía de ocupar la Rosada. El golpe del 76 -por el cual trabajó el diario al instalar en el debate público la sensación de estado terminal del país- produjo gran alivio dentro de la redacción por el temor constante que existía, desde la asunción de Cámpora en 1973, al cierre del medio, la expropiación, la represalia económica o la voladura por los aires, bomba mediante. El trabajo periodístico por el golpe contó con la inestimable exacerbación discursiva de sus editoriales donde descargaron más odio que argumentos. Así puede leerse la denuncia catastrófica por el destino del dinero del estado nacional junto con la prestación ineficiente de los servicios público
s o el pleno empleo que según el diario se escondía bajo la máscara de la burocracia estatal. Pero por encima de todo se apuntaba al “populismo” típico de los gobiernos justicialistas, al intervencionismo de estado en la economía y a la acción “corrupta” del ejecutivo. Por supuesto que el demonio, el enemigo público nº 1 de la república estaba encarnado en el sindicalismo que, en simbiosis pecaminosa con el ejecutivo, disputaba con funcionarios públicos “en estilo grotesco y desaforado”. Pero la cintura editorial de La Prensa encontraría en las cuestiones legislativas un lugar de privilegio, sobre todo a la hora de explicar porqué la ruptura del orden constitucional no era tal ya que el régimen justicialista vulneraba y distorsionaba las formas republicanas y oscurecía o directamente pasaba por arriba de cualquier acción legislativa como contrapeso del poder (.http://www.youtube.com/watch?v=yxEAwGM2LP4). La incompetencia legislativa quedó patentizada, de acuerdo con las convicciones republicanas del diario, en dos editoriales del 12 y 17 de marzo de 1976 bajo los títulos respectivos de Ineficacia del poder legislativo y el más expresivo aún ¿Existe el Congreso? Ubicaba al Congreso Nacional como subalterno de un Poder Ejecutivo sin rumbo, por lo tanto no podía buscarse una salida en ese poder del estado y además pintaba un cuadro terrorífico del accionar parlamentario en expresiones tales como “...desquicio institucional,...desvarío político, extravagancia ideológica,...al borde del precipicio, torpezas administrativas y despilfarros desmedidos”, y en forma concluyente determinaba que la piedra fundamental del sistema democrático, por obra y gracia de la dependencia a la que lo sometía el ejecutivo, se había convertido en un “recinto vacío de iniciativas”. Cerca de la hora señalada, el día 21, La Prensa dio por cerrada cualquier opción para salir de la crisis que proviniera del arco político o del elenco gubernamental y en un editorial lapidario Sin plan y sin rumbo desestimaba el plan económico del ministro Mondelli quien en vez de ir hacia un shock de mercado y a un proyecto de presupuesto racional prefería seguir siendo “promotor del empleo fácil y la ocupación ociosa”. El 24 de marzo optó estratégicamente por el silencio editorial y, desde la tapa, en título catástrofe reproducía, a modo de pretendida asepsia informativa, la frase EL PAÍS SE ENCUENTRA BAJO EL CONTROL OPERACIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS, que correspondía textualmente al primer comunicado de la junta de comandantes generales. Eso sí, al día siguiente no pudo contener el entusiasmo y el editorialista volvió a la carga para dispararle al causante de todos los males de la nación. De modo semejante al ni vencedores ni vencidos de 1955, el editorial de la fecha Sin ira y sin odio recordaba a sus lectores la “necesidad de no permitir el retoño de las semillas de la tiranía y la barbarie” que había introducido Perón desde su irrupción en la política nacional allá por la década de 1940 y volver a las prácticas virtuosas de “la generación que nos dio la constitución y logró la unión nacional”.
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Junto al general demócrata
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El diario de Timmerman encierra la tragedia y la paradoja. La Opinión hizo un trabajo diligente en pos del golpe. La supuesta existencia de militares democráticos representados por Videla justificaban ese apoyo para terminar de una vez con el caos peronista y reinstalar al país en el sendero de la racionalidad. Meses después Timmerman sería víctima de la racionalidad militarista al caer secuestrado y sufrir la tortura en carne propia. Afortunadamente la acción internacional lo salvó de integrar la lista de desaparecidos y una vez blanqueado (puesto a disposición del Poder Ejecutivo) se le retiró la nacionalidad y debió exiliarse. El destino del empresario periodístico llevaba la marca de la tragedia toda vez que Timmerman “complotaba abiertamente con los jefes militares para derrocar a Isabel Perón (...) la redacción estaba infiltrada por los agentes de los servicios de inteligencia militares” y su postura lo había llevado involuntariamente a asomarse a la interna militar. A partir de marzo la campaña de prensa de La Opinión recrudece desde el artículo editorial (2/3/76) que pone de relieve la figura de vacío político por el desgobierno, la parálisis legislativa y la crisis económica. La solución recorría clásicas expresiones de la serie golpista que asoló al país (1930-76, se exceptúa el alzamiento de 1943, una suerte de golpe del golpe, que dio por tierra con la continuidad fraudulenta de la Década Infame) como “la obligación moral de las Fuerzas Armadas para evitar la desintegración (...) puede tocarles tener el poder no para conq
uistarlo sino para reordenar a la República”. El 19 de marzo imprime mayor potencia al trayecto conspirativo y comienza a publicar en tapa una serie de estadísticas de la muerte bajo la forma de sueltos inquietantes, por ejemplo Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres para insistir al día siguiente dentro del cuerpo del diario con datos estimativos: Prácticamente un noventa por ciento de los argentinos habla hoy de la proximidad de un Golpe de Estado. También en tapa del 20 de marzo La Opinión termina por subir al partido militar al podio de las instituciones rectoras del país cuando reproduce el último comunicado castrense previo al golpe –como el resto de los medios-: DEFINE EL EJÉRCITO SUS ORIENTACIONES, donde se niega la voluntad intervencionista de los comandantes que en las horas previas habían estado reunidos bajo estricta confidencialidad. El 21 el diario apura el paso marcial y se esfuerza por mostrar su compromiso con el porvenir ordenancista mediante dos editoriales de tapa. Uno de ellos REFLEXIÓN, partía de un nuevo aniversario de la creación de los Granaderos para alentar a los comandantes en sus pretensiones, observando que San Martín primero ganó la guerra, volvió a la patria para hacer la guerra y recién después de asegurada la independencia dejó allanado el camino de la política. “Solo ganando esa guerra se aseguraba a los argentinos lo que la política no había podido ni estaba en condiciones de darles: libertad y seguridad” y remataba la pequeña y sibilina pieza con “...la celebración de ayer rescata ese gesto: llegó para la guerra y se lanzó a la guerra sin prejuicios ni timideces.” La segunda pieza de artillería editorial, BALANCE retomaba el truco de contar las horas del reloj de la muerte, que venía corriendo imparable, cargando de víctimas el escenario nacional. Hacía un raconto de los muertos por la violencia política durante la última semana y la comparaba con el período anterior, en una suerte de nivel de riesgo de asesinato político que ubicaban a la Argentina en el tope de la tabla, una posición intolerable que debía remediarse. Como si no bastara con herramientas tan idóneas para ponerle presión a la circunstancia, La Opinión pegaba en tapa, cual cartel propagandístico político, una información breve intitulada Será recordado Eduardo Lonardi, con motivo de los 20 años de la muerte del general que en 1955 derrocó a un Perón que por entonces había perdido el rumbo, de la misma manera que en ese momento lo estaba perdiendo su viuda. Para colmo de tapa la situación económica, bajo la óptica del diario, tampoco daba para la ilusión y anunciaba la DEBILITADA POSICIÓN DE MONDELLI EN EL GABINETE, después de las medidas anunciadas por el ministro para enfrentar la crisis. Si se avanza un poco más hasta el día 23, la portada de La Opinión da señales claras de que la hora por fin ha llegado. Titulaba el editorial, a todo lo ancho de página: UNA ARGENTINA INERME ANTE LA MATANZA, siguiendo con el tic tac de la metralla que contabilizaba un nuevo récord de asesinatos políticos y amonestaba a funcionarios y legisladores porque “ninguna voz oficial apareció aún por la cadena de radio y televisión para tranquilizar a los argentinos anunciándoles que no están inermes ante la matanza.” Al mismo tiempo en el editorial de tapa recordaba el emplazamiento que Videla había lanzado hacía tres meses con MAÑANA SE CUMPLEN 90 DÍAS DE LA APELACIÓN DE VIDELA, donde advertía que las circunstancias que habían dado origen al ultimatum militar seguían vigentes o aún empeoraban lo que evidenciaba “un inminente colapso de las instituciones”. En el día 26, a 48 horas de instalada la junta militar en el poder, el editorial de tapa REFLEXIÓN, ponderaba la paciencia inédita de los comandantes generales respecto del funcionamiento político y la disposición de servicio al país “con el menor grado de connotaciones políticas.” Y en una vuelta dramática de la historia el diario publicaba en tapa los comunicados militares, entre ellos el número 44 cuya normativa preveía la expulsión de extranjeros, tratamiento que poco tiempo después se le impuso al mismo Jacobo Timmerman. _____________________________________________
Golpismo transparente
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La Nación inició su tránsito golpista con cierta morosidad. Recién el 6 de marzo abandona a medias su prédica velada a favor de un corte del ciclo democrático y en uno de los editoriales apuesta por un nuevo orden republicano. La coyuntura política no podía ser peor para la inteligenzia del diario ya que “la crisis destruye el prestigio externo de la República y deshace el aparato productivo del país” pero la circunstancia sólo anticipaba un nuevo porvenir porque “el día a partir del cual se geste una política vigorosa y coherente de auténtica recuperación nacional (...) habrá comenzado un período prolongado de nuevos sacrificios, aunque necesariamente esperanzados, en nuestra capacidad de reacción.” El 19 de marzo la posición del diario es más transparente, ataca por el lado de la política económica y en un comentario editorial Coincidencias políticas para un programa económico tira sobre la mesa discursiva el repertorio liberal completo. Allí explica a sus lectores que la única alternativa para un programa económico –que por esos días alumbraba desde el gobierno- era un plan ortodoxo que incluyera la aprobación de una ley de presupuesto y una ley impositiva que fueran potables para el FMI y destrabe así un préstamo ya acordado. Desde luego el plan salvador debía restringir el gasto público y congelar vacantes en la administración ya que el aumento en la planta de la burocracia pública distorsionaba el mercado laboral por la incidencia del desempleo oculto, debían sincerarse los niveles de empleo. Respecto de las empresas públicas, si bien reconocía un equilibrio en su gestión por los recientes aumentos tarifarios, consideraba necesario devolver al sector privado muchas de las actividades que estaban en poder del Estado. Por último era menester un sinceramiento de precios y salarios para encauzar la economía por los cánones naturales, es decir hacia políticas de mercado puro. Si esto no se hacía de una vez por todas, hablar de una salida a la crisis sería ficción. En realidad, desde mayo del 73, el diario mitrista venía cargando contra la política económica que llevó adelante el ministro Gelbard. En particular se apuntaba al “avance de las regulaciones estatales sobre salarios, precios, crédito, comercio exterior y política cambiaria.” Pero a partir del 20 de marzo, las tapas de La Nación resultan más elocuentes por el uso de noticias seudopoliciales en la portada, algo poco frecuente en la edición de un diario reputado de serio al menos para el criterio de la época. Bajo el título Fue repelido un ataque extremista se daba cuenta de un hecho no confirmado en forma oficial, de la que sólo se habrían recogido versiones entre testigos respecto de un tiroteo entre supuestos extremistas y personal de Gendarmería, con un saldo de tres soldados heridos y la captura de “una bandera de un grupo subversivo que opera en la selva tucumana.” El 22, siguiendo esta línea, inicia una serie de noticias seudopoliciales originadas, todas ellas, en la ciudad de La Plata. Las tapas del 22, 23 y 24 dan cuenta de enfrentamientos de supuestos extremistas con personal policial en adyacencias del bosque platense, siempre de noche, sin víctimas de uno u otro lado y plagados de imprecisiones y versiones sin confirmar. Recién el 24, en la bajada de En La Plata la acción terrorista fue dominada dice que “habrían muerto 14 extremistas”. Pero retomando la función editorial y la empinada acción discursiva de los días previos al golpe, los editoriales de tapa desestimaban las expectativas sobre una posible solución de la crisis. Tanto el artículo La multipartidaria depende aún de algunas respuestas que se extendía en la falta de un acuerdo político concreto como en La búsqueda de acuerdos para hacer viable un plan económico donde insistía con la austeridad económica y un acuerdo general para “terminar con los mitos económicos de los últimos lustros” significaban en la visión del diario un claro mensaje de inviabilidad dentro del dispositivo constitucional. Si quedaba alguna duda La Nación se ocupó de disiparla al día siguiente en Escepticismo por el proceso en el ámbito parlamentario. Dicho artículo de tapa traía a cuento las expresiones de Ricardo Balbín, tiempo atrás, cuando declaró “no tener soluciones” luego de reunirse en el Congreso con legisladores radicales para describir la encerrona en la que se hallaba también la bancada oficialista frente a “la inminencia de un desenlace” y estar convencido de que “la instancia legislativa se había agotado”. El desenlace estaba a la vuelta de la esquina y, en la misma tapa bajo el título FF.AA.:jornada de expectativa, se consignaba el mutismo de los mandos militares pero la certeza y la esperanza resumidas en el párrafo final del artículo: “Es evidente que en las instancias actuales las Fuerzas Armadas no podrán quedar marginadas de una participación que, puede predecirse, habrá de ser decisiva en las próximas horas.” El 24 la direccion del diario respiraba aliviada y daba muestras de apaciguamiento informativo, y a todo lo ancho de tapa (primera edición) saludaba con Es inminente la asunción del poder por las fuerzas armadas mientras que en la bajada un austero Los comandantes generales rechazaron una propuesta tendiente a impedir la ruptura del proceso institucional acompañaba la versión del traslado de la presidente al sur del país en carácter de detenida. Concluía así un ciclo nefasto para la mirada purista del diario “una suerte de monarquía en la cual la viuda de un caudillo pretendió que el poder fuese un bien casi computable en el juicio sucesorio. Esta ambición femenina, propia de la reyecía del siglo XVIII, fue alentada por un pequeño grupo de amigos dispuesto a actuar como un núcleo empresario de las emociones populares atribuidas al eco del apellido convocante (editorial 25/3/1976).”
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Virtuosismo antipopular
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Ruptura del orden constitucional fue la máxima concesión semántica que desde los titulares de tapa hiciera el diario La Nación con el afán de eludir la expresión golpe de estado. Control operacional para La Prensa o la más audaz Intervención militar de La Opinión o el festivo Nuevo Gobierno de Clarín evidencian el favoritismo de los medios de prensa por la instancia castrense y el curioso velo que impedía asomarse a las consecuencias del acto sedicioso que se iniciaba. Desde los diarios, el periodismo no fue capaz de aventurar un pronóstico una vez traspuesto el límite de la legalidad. Pudo más el fastidio por ese gobierno que se aprestaba a dar pasos más decididos en dirección a un nuevo ciclo democrático, acortando plazos electorales y hasta poniendo la firma a las demandas militares en la lucha contra las formaciones guerrilleras (decretos de aniquilamiento), que el análisis equilibrado sobre las opciones políticas frente al desmanejo del ejecutivo.
Los diarios contribuyeron con eficacia, en virtud de su influencia en la opinión pública de entonces, al beneplácito o la resignación social por la irrupción militarista. Pero quizás la responsabilidad mayor es el menosprecio con el que atendieron a la dirigencia política y al andamiaje parlamentario, descartando cualquier opción por la vía de los mecanismos constitucionales.
Los tiempos cambian y las empresas también. Hoy La Razón es un vehículo comercial del grupo Clarín, en tanto el poderoso matutino Clarín dejó atrás ciertos principios economicistas y sus críticas se balancean al compás de los intereses que tiene como grupos económico dentro del país. La Prensa es casi un museo vivo del periodismo argentino, con escasa influencia en el actual vértigo informativo.
Pero el que se resiste al cambio y es fiel a su impronta conservadora es La Nación. Es cierto que muchos admiran esa coherencia editorial, que podría denominarse de golpismo auténtico y transparente que no siempre se encuentra en el periodismo opaco de la actualidad. Actor político de primer nivel, defensor de intereses inconfundibles, sin duda creíble para su lectorado, fiel a la letra escrita de la Constitución –no tanto al espíritu de algunos artículos que se alejan de los valores argentino-liberales que le dieran origen- es capaz de desempolvar vieja terminología golpista si las condiciones políticas le resultan incomódas, en particular a la hora de señalar errores de gobiernos peronistas. Bastaría con volcar algunos títulos recientes para sostener la anterior afirmación. Sería aún más ilustrativo ingresar en los editoriales o los comentarios de los columnistas políticos del diario que se dedican a golpear al actual presidente por sus defectos pero también por sus virtudes cuando anuncia medidas tendientes a amortiguar –ni siquiera rehabilitar- la caída de los sectores desfavorecidos por la estructura económica imperante. O mejor aún, recorrer todo el dispositivo comunicacional del diario, perseverante en cuanto a la temática, plagado de información y análisis que muestra a un presidente casi obsesionado por dominar a opositores y adeptos, listo para saltar sobre la norma constitucional y perpetuarse en el poder sin otras motivaciones. Y más todavía, con un elenco legislativo que solo aplaude las iniciativas presidenciales como si el régimen presidencialista fuese una aberración de estricto origen nacional y no una tendencia mundial que debilitó las estructuras parlamentarias, al margen de la crisis de representación que afecta a todos los países.
Así pueden leerse títulos sugerentes –seguimiento julio-octubre 2006- donde las apetencias hegemónicas de Kirchner serían comparables, en la extrema mirada del diario, al difunto Saddam Hussein en Irak. Intelectuales, columnistas del diario, columnistas invitados, entrevistas a personalidades extranjeras, comentarios de diarios del exterior y otras yerbas vienen como anillo al dedo para ilustrar el desmadre institucional. En títulos como “Las instituciones, ante un cóctel explosivo”; “Kirchner actúa como si él fuera un soberano”; “Confunde fortaleza con aislacionismo”; “La oposición, ¿no existe?”; “Napoleón y el poder”; “Los riesgos de gobernar a lo guapo”; “República declamada y república real”; “Los superpoderes serían permanentes”; “La oposición, en estado de alerta por la Constitución”; “El enigma de la democracia antidemocrática”; “¿Se propone Kirchner cambiar la Constitución?”, “El despertar de la conciencia republicana”; “Touraine habló del “populismo” de Kirchner”; “El aislamiento internacional de la Argentina”, todos de 2006, que parecen traer a la actualidad algunos vicios de 1976, rasgos de tradición golpista.
Lógicamente no se puede apelar hoy a la intervención salvadora de las fuerzas del orden porque estas se han subordinado al poder civil. Pero el ruido de los mercados puede ser tanto o más rudo que el de las armas y allí la prédica puede ser efectiva. Las inversiones no se subordinan a ningún civil y quieren garantías de rentabilidad aunque deban sacrificar cierta legitimidad en pos del beneficio y allí quizás, el veterano La Nación podría ofrecer los sofismas que den sustento a un nuevo orden económico.
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Fuentes consultadas
Díaz, César, La cuenta regresiva, La Crujía, Bs.As.2002.
Blaustein, Eduardo y Zubieta Martín, Decíamos ayer, Colihue, Bs.As. 1998.
Sidicaro, Ricardo, La política mirada desde arriba, Sudamericana, Bs.As., 1996.
Diarios La Opinión, La Nación, Clarín, La Razón y La Prensa, 1975-1976.
Para los diarios, el 24 de marzo no hubo golpe
Los diarios nacionales conservan un pasado rico en actitudes golpistas. Bajo el cristal opaco del objetivismo supieron ocupar su puesto en la lucha por la libertad. Los proclives al militarismo político tuvieron su trinchera en La Razón, el intelectualismo reflexionó desde La Opinión, el racionalismo económico dio cátedra desde Clarín, la defensoría de los más afortunados se estableció en La Prensa y la expresión librecambista reafirmó su doctrina desde La Nación. Analogías con los diarios de hoy.
Por Daniel Guillermo Gutman
La serie histórica de golpes de estado en la Argentina (1930-1976) además del protagonismo de las fuerzas sociales operantes contó con el apoyo calificado del periodismo. Ciertamente las expresiones periodísticas favorables a los sucesivos quiebres del orden constitucional no habían sido unánimes hasta 1976, año en que la fila completa de la prensa dio el presente respetuoso a los usurpadores. Viejos maestros del arte golpístico como Laíño o Timmerman -entre muchos otros- derramaron su experiencia en memorables piezas periodísticas al servicio de la causa procesista. Los meses previos a marzo del 76 fueron de intensa prédica en dirección al golpe, minimizando o caricaturizando los intentos de salida política, con una colección de editoriales y comentarios apocalípticos que agrandaban las calamidades del momento. El desmanejo de Isabel Perón, la interna sindical, la guerrilla, la inoperancia parlamentaria, el descontrol inflacionario solo podían remediarse mediante un milagro o por la intervención de los salvadores de la patria, representados por el partido militar.

A más de 30 años de los hechos cabe aclarar que la prensa tenía por entonces una influencia notoria en la opinión pública por tratarse de una sociedad altamente politizada que consumía diarios en niveles sin precedentes. Los diarios habían cobrado un protagonismo social y político que jamás volverían a tener no sólo por la expansión informativa de la televisión sino también por el comportamiento durante el período dictatorial. Porque si bien la censura y la amenaza económica imperaron en aquellos tiempos, las adhesiones variaron del rango de resignadas hasta las más cálidas y aún las eufóricas. Si se repasa a vuelo de pájaro el comportamiento de los principales actores mediáticos puede verse a Clarín desplegando en tapa del 24 de marzo un titular casi publicitario: NUEVO GOBIERNO, lo que podría connotar una situación refrescante, innovadora, modernizante. Pero en la bajada acudió a un lenguaje mucho más feroz donde explicaba la caída en razón de la crisis moral del gobierno depuesto. Los editoriales de los días previos avalaban sin ambigüedad dicha tapa haciendo hincapié en la debacle económica que se explicaba por el agotamiento del modelo “estatizante y populista” del peronismo histórico que debía ser superado por otro –el desarrollismo frigerista- si quería evitarse el derrumbe institucional inminente. En el editorial del 17 de marzo Clarín apeló una vez más al discurso catástrofe observando que “la Argentina se desliza hacia abismos más profundos aún. Es hora pues de detener la caída”, mientras que en una columna del día siguiente, La hora de la verdad, el comentarista desestima el plan económico propuesto por el ministro Mondelli y sin empacho proclama que “el llamado a la defensa de las instituciones resulta desprovisto de sustancia al estar referido simplemente a su epidermis formal (...) las instituciones están amenazadas por el derrumbe de un sistema económico agotado y no podrán ser salvadas si no se ataca de frente al fenómeno con medidas que tengan efectiva relación con las causas que los producen”. Las semanas siguientes al golpe no alumbrarían tal contundencia y cuando el 1º de abril el gran diario argentino publica en su totalidad el Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, no emite comentario ni valoración alguna y, peor aún, el 22 de abril, en tapa, bajo el título El gobierno y los diarios anunciaba para el asombro que la “rígida censura impuesta el 24 de marzo duró sólo 36 horas” marcando un “retorno a la normalidad en todos los órdenes”. De esta manera Clarín iniciaba la etapa más mediocre de su existencia. El caso del vespertino La Razón limita con el histrionismo periodístico en virtud de su pasión por el ascenso
del gobierno militar. Fiel a su tradición golpista (vocero del gobierno de Justo durante la Década Infame y entusiasta predicador de la Revolución Libertadora de 1955, también dispuso de las primicias golpistas que tumbaron a Frondizi y a Illia en 1962 y 1966 respectivamente) el diario que por entonces conducía periodísticamente el hábil Félix Laíño se había convertido en un órgano de reproducción de los planes del Ejército, en especial del servicio de inteligencia de la fuerza y trabajó como ninguno por el advenimiento al poder de los reservistas morales de la patria. Sus tapas son contundentes. La tipografía catástrofe ubicada en la parte superior de la portada es más que elocuente y allí la información castrense, casi a modo de gacetilla militar, ocupa un lugar preponderante dentro de la estrategia del diario. En palabras de Laíño “los titulares...son temibles para los gobiernos de turno...sobre todo si tienen la secuencia calculada, ante acontecimientos previsibles, para crear el clima adecuado.” Sin duda en la gestión del consenso golpista La Razón tuvo un papel protagónico y la secuencia para crear el clima funcionó como un reloj. Siempre con título catástrofe titulaba el 17 de febrero de 1976: TENSA SITUACIÓN POLÍTICA; el 19: REUNIÓN DE COMANDANTES: el 20: REUNIÓN DE MANDOS. Continuaba el 8 de marzo con un insólito pero coherente ESTA MAÑANA SE HAN INAUGURADO LOS CURSOS EN EL COLEGIO MILITAR; el 17 reforzaba la secuencia con HERMÉTICO SILENCIO EN LAS FUERZAS ARMADAS; el 20 de marzo agregaba suspenso con EL EJÉRCITO ANTE LA SITUACIÓN, para concluir el 23 con ES INMINENTE EL FINAL. TODO ESTÁ DICHO.___________________________________________________
Extirpar la semilla de la tiranía
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Si se entorna la mirada hacia uno de los hermanos mayores de la gráfica nacional, el más que centenario diario La Prensa, su postura resulta previsible. Expropiado en 1951 por el gobierno peronista y puesto en manos de la CGT, era un enemigo natural de cualquier peronismo, más aún cuando esa corriente política tiene la osadía de ocupar la Rosada. El golpe del 76 -por el cual trabajó el diario al instalar en el debate público la sensación de estado terminal del país- produjo gran alivio dentro de la redacción por el temor constante que existía, desde la asunción de Cámpora en 1973, al cierre del medio, la expropiación, la represalia económica o la voladura por los aires, bomba mediante. El trabajo periodístico por el golpe contó con la inestimable exacerbación discursiva de sus editoriales donde descargaron más odio que argumentos. Así puede leerse la denuncia catastrófica por el destino del dinero del estado nacional junto con la prestación ineficiente de los servicios público
s o el pleno empleo que según el diario se escondía bajo la máscara de la burocracia estatal. Pero por encima de todo se apuntaba al “populismo” típico de los gobiernos justicialistas, al intervencionismo de estado en la economía y a la acción “corrupta” del ejecutivo. Por supuesto que el demonio, el enemigo público nº 1 de la república estaba encarnado en el sindicalismo que, en simbiosis pecaminosa con el ejecutivo, disputaba con funcionarios públicos “en estilo grotesco y desaforado”. Pero la cintura editorial de La Prensa encontraría en las cuestiones legislativas un lugar de privilegio, sobre todo a la hora de explicar porqué la ruptura del orden constitucional no era tal ya que el régimen justicialista vulneraba y distorsionaba las formas republicanas y oscurecía o directamente pasaba por arriba de cualquier acción legislativa como contrapeso del poder (.http://www.youtube.com/watch?v=yxEAwGM2LP4). La incompetencia legislativa quedó patentizada, de acuerdo con las convicciones republicanas del diario, en dos editoriales del 12 y 17 de marzo de 1976 bajo los títulos respectivos de Ineficacia del poder legislativo y el más expresivo aún ¿Existe el Congreso? Ubicaba al Congreso Nacional como subalterno de un Poder Ejecutivo sin rumbo, por lo tanto no podía buscarse una salida en ese poder del estado y además pintaba un cuadro terrorífico del accionar parlamentario en expresiones tales como “...desquicio institucional,...desvarío político, extravagancia ideológica,...al borde del precipicio, torpezas administrativas y despilfarros desmedidos”, y en forma concluyente determinaba que la piedra fundamental del sistema democrático, por obra y gracia de la dependencia a la que lo sometía el ejecutivo, se había convertido en un “recinto vacío de iniciativas”. Cerca de la hora señalada, el día 21, La Prensa dio por cerrada cualquier opción para salir de la crisis que proviniera del arco político o del elenco gubernamental y en un editorial lapidario Sin plan y sin rumbo desestimaba el plan económico del ministro Mondelli quien en vez de ir hacia un shock de mercado y a un proyecto de presupuesto racional prefería seguir siendo “promotor del empleo fácil y la ocupación ociosa”. El 24 de marzo optó estratégicamente por el silencio editorial y, desde la tapa, en título catástrofe reproducía, a modo de pretendida asepsia informativa, la frase EL PAÍS SE ENCUENTRA BAJO EL CONTROL OPERACIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS, que correspondía textualmente al primer comunicado de la junta de comandantes generales. Eso sí, al día siguiente no pudo contener el entusiasmo y el editorialista volvió a la carga para dispararle al causante de todos los males de la nación. De modo semejante al ni vencedores ni vencidos de 1955, el editorial de la fecha Sin ira y sin odio recordaba a sus lectores la “necesidad de no permitir el retoño de las semillas de la tiranía y la barbarie” que había introducido Perón desde su irrupción en la política nacional allá por la década de 1940 y volver a las prácticas virtuosas de “la generación que nos dio la constitución y logró la unión nacional”.___________________________________________________
Junto al general demócrata
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El diario de Timmerman encierra la tragedia y la paradoja. La Opinión hizo un trabajo diligente en pos del golpe. La supuesta existencia de militares democráticos representados por Videla justificaban ese apoyo para terminar de una vez con el caos peronista y reinstalar al país en el sendero de la racionalidad. Meses después Timmerman sería víctima de la racionalidad militarista al caer secuestrado y sufrir la tortura en carne propia. Afortunadamente la acción internacional lo salvó de integrar la lista de desaparecidos y una vez blanqueado (puesto a disposición del Poder Ejecutivo) se le retiró la nacionalidad y debió exiliarse. El destino del empresario periodístico llevaba la marca de la tragedia toda vez que Timmerman “complotaba abiertamente con los jefes militares para derrocar a Isabel Perón (...) la redacción estaba infiltrada por los agentes de los servicios de inteligencia militares” y su postura lo había llevado involuntariamente a asomarse a la interna militar. A partir de marzo la campaña de prensa de La Opinión recrudece desde el artículo editorial (2/3/76) que pone de relieve la figura de vacío político por el desgobierno, la parálisis legislativa y la crisis económica. La solución recorría clásicas expresiones de la serie golpista que asoló al país (1930-76, se exceptúa el alzamiento de 1943, una suerte de golpe del golpe, que dio por tierra con la continuidad fraudulenta de la Década Infame) como “la obligación moral de las Fuerzas Armadas para evitar la desintegración (...) puede tocarles tener el poder no para conq
uistarlo sino para reordenar a la República”. El 19 de marzo imprime mayor potencia al trayecto conspirativo y comienza a publicar en tapa una serie de estadísticas de la muerte bajo la forma de sueltos inquietantes, por ejemplo Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres para insistir al día siguiente dentro del cuerpo del diario con datos estimativos: Prácticamente un noventa por ciento de los argentinos habla hoy de la proximidad de un Golpe de Estado. También en tapa del 20 de marzo La Opinión termina por subir al partido militar al podio de las instituciones rectoras del país cuando reproduce el último comunicado castrense previo al golpe –como el resto de los medios-: DEFINE EL EJÉRCITO SUS ORIENTACIONES, donde se niega la voluntad intervencionista de los comandantes que en las horas previas habían estado reunidos bajo estricta confidencialidad. El 21 el diario apura el paso marcial y se esfuerza por mostrar su compromiso con el porvenir ordenancista mediante dos editoriales de tapa. Uno de ellos REFLEXIÓN, partía de un nuevo aniversario de la creación de los Granaderos para alentar a los comandantes en sus pretensiones, observando que San Martín primero ganó la guerra, volvió a la patria para hacer la guerra y recién después de asegurada la independencia dejó allanado el camino de la política. “Solo ganando esa guerra se aseguraba a los argentinos lo que la política no había podido ni estaba en condiciones de darles: libertad y seguridad” y remataba la pequeña y sibilina pieza con “...la celebración de ayer rescata ese gesto: llegó para la guerra y se lanzó a la guerra sin prejuicios ni timideces.” La segunda pieza de artillería editorial, BALANCE retomaba el truco de contar las horas del reloj de la muerte, que venía corriendo imparable, cargando de víctimas el escenario nacional. Hacía un raconto de los muertos por la violencia política durante la última semana y la comparaba con el período anterior, en una suerte de nivel de riesgo de asesinato político que ubicaban a la Argentina en el tope de la tabla, una posición intolerable que debía remediarse. Como si no bastara con herramientas tan idóneas para ponerle presión a la circunstancia, La Opinión pegaba en tapa, cual cartel propagandístico político, una información breve intitulada Será recordado Eduardo Lonardi, con motivo de los 20 años de la muerte del general que en 1955 derrocó a un Perón que por entonces había perdido el rumbo, de la misma manera que en ese momento lo estaba perdiendo su viuda. Para colmo de tapa la situación económica, bajo la óptica del diario, tampoco daba para la ilusión y anunciaba la DEBILITADA POSICIÓN DE MONDELLI EN EL GABINETE, después de las medidas anunciadas por el ministro para enfrentar la crisis. Si se avanza un poco más hasta el día 23, la portada de La Opinión da señales claras de que la hora por fin ha llegado. Titulaba el editorial, a todo lo ancho de página: UNA ARGENTINA INERME ANTE LA MATANZA, siguiendo con el tic tac de la metralla que contabilizaba un nuevo récord de asesinatos políticos y amonestaba a funcionarios y legisladores porque “ninguna voz oficial apareció aún por la cadena de radio y televisión para tranquilizar a los argentinos anunciándoles que no están inermes ante la matanza.” Al mismo tiempo en el editorial de tapa recordaba el emplazamiento que Videla había lanzado hacía tres meses con MAÑANA SE CUMPLEN 90 DÍAS DE LA APELACIÓN DE VIDELA, donde advertía que las circunstancias que habían dado origen al ultimatum militar seguían vigentes o aún empeoraban lo que evidenciaba “un inminente colapso de las instituciones”. En el día 26, a 48 horas de instalada la junta militar en el poder, el editorial de tapa REFLEXIÓN, ponderaba la paciencia inédita de los comandantes generales respecto del funcionamiento político y la disposición de servicio al país “con el menor grado de connotaciones políticas.” Y en una vuelta dramática de la historia el diario publicaba en tapa los comunicados militares, entre ellos el número 44 cuya normativa preveía la expulsión de extranjeros, tratamiento que poco tiempo después se le impuso al mismo Jacobo Timmerman. _____________________________________________Golpismo transparente
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La Nación inició su tránsito golpista con cierta morosidad. Recién el 6 de marzo abandona a medias su prédica velada a favor de un corte del ciclo democrático y en uno de los editoriales apuesta por un nuevo orden republicano. La coyuntura política no podía ser peor para la inteligenzia del diario ya que “la crisis destruye el prestigio externo de la República y deshace el aparato productivo del país” pero la circunstancia sólo anticipaba un nuevo porvenir porque “el día a partir del cual se geste una política vigorosa y coherente de auténtica recuperación nacional (...) habrá comenzado un período prolongado de nuevos sacrificios, aunque necesariamente esperanzados, en nuestra capacidad de reacción.” El 19 de marzo la posición del diario es más transparente, ataca por el lado de la política económica y en un comentario editorial Coincidencias políticas para un programa económico tira sobre la mesa discursiva el repertorio liberal completo. Allí explica a sus lectores que la única alternativa para un programa económico –que por esos días alumbraba desde el gobierno- era un plan ortodoxo que incluyera la aprobación de una ley de presupuesto y una ley impositiva que fueran potables para el FMI y destrabe así un préstamo ya acordado. Desde luego el plan salvador debía restringir el gasto público y congelar vacantes en la administración ya que el aumento en la planta de la burocracia pública distorsionaba el mercado laboral por la incidencia del desempleo oculto, debían sincerarse los niveles de empleo. Respecto de las empresas públicas, si bien reconocía un equilibrio en su gestión por los recientes aumentos tarifarios, consideraba necesario devolver al sector privado muchas de las actividades que estaban en poder del Estado. Por último era menester un sinceramiento de precios y salarios para encauzar la economía por los cánones naturales, es decir hacia políticas de mercado puro. Si esto no se hacía de una vez por todas, hablar de una salida a la crisis sería ficción. En realidad, desde mayo del 73, el diario mitrista venía cargando contra la política económica que llevó adelante el ministro Gelbard. En particular se apuntaba al “avance de las regulaciones estatales sobre salarios, precios, crédito, comercio exterior y política cambiaria.” Pero a partir del 20 de marzo, las tapas de La Nación resultan más elocuentes por el uso de noticias seudopoliciales en la portada, algo poco frecuente en la edición de un diario reputado de serio al menos para el criterio de la época. Bajo el título Fue repelido un ataque extremista se daba cuenta de un hecho no confirmado en forma oficial, de la que sólo se habrían recogido versiones entre testigos respecto de un tiroteo entre supuestos extremistas y personal de Gendarmería, con un saldo de tres soldados heridos y la captura de “una bandera de un grupo subversivo que opera en la selva tucumana.” El 22, siguiendo esta línea, inicia una serie de noticias seudopoliciales originadas, todas ellas, en la ciudad de La Plata. Las tapas del 22, 23 y 24 dan cuenta de enfrentamientos de supuestos extremistas con personal policial en adyacencias del bosque platense, siempre de noche, sin víctimas de uno u otro lado y plagados de imprecisiones y versiones sin confirmar. Recién el 24, en la bajada de En La Plata la acción terrorista fue dominada dice que “habrían muerto 14 extremistas”. Pero retomando la función editorial y la empinada acción discursiva de los días previos al golpe, los editoriales de tapa desestimaban las expectativas sobre una posible solución de la crisis. Tanto el artículo La multipartidaria depende aún de algunas respuestas que se extendía en la falta de un acuerdo político concreto como en La búsqueda de acuerdos para hacer viable un plan económico donde insistía con la austeridad económica y un acuerdo general para “terminar con los mitos económicos de los últimos lustros” significaban en la visión del diario un claro mensaje de inviabilidad dentro del dispositivo constitucional. Si quedaba alguna duda La Nación se ocupó de disiparla al día siguiente en Escepticismo por el proceso en el ámbito parlamentario. Dicho artículo de tapa traía a cuento las expresiones de Ricardo Balbín, tiempo atrás, cuando declaró “no tener soluciones” luego de reunirse en el Congreso con legisladores radicales para describir la encerrona en la que se hallaba también la bancada oficialista frente a “la inminencia de un desenlace” y estar convencido de que “la instancia legislativa se había agotado”. El desenlace estaba a la vuelta de la esquina y, en la misma tapa bajo el título FF.AA.:jornada de expectativa, se consignaba el mutismo de los mandos militares pero la certeza y la esperanza resumidas en el párrafo final del artículo: “Es evidente que en las instancias actuales las Fuerzas Armadas no podrán quedar marginadas de una participación que, puede predecirse, habrá de ser decisiva en las próximas horas.” El 24 la direccion del diario respiraba aliviada y daba muestras de apaciguamiento informativo, y a todo lo ancho de tapa (primera edición) saludaba con Es inminente la asunción del poder por las fuerzas armadas mientras que en la bajada un austero Los comandantes generales rechazaron una propuesta tendiente a impedir la ruptura del proceso institucional acompañaba la versión del traslado de la presidente al sur del país en carácter de detenida. Concluía así un ciclo nefasto para la mirada purista del diario “una suerte de monarquía en la cual la viuda de un caudillo pretendió que el poder fuese un bien casi computable en el juicio sucesorio. Esta ambición femenina, propia de la reyecía del siglo XVIII, fue alentada por un pequeño grupo de amigos dispuesto a actuar como un núcleo empresario de las emociones populares atribuidas al eco del apellido convocante (editorial 25/3/1976).”
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Virtuosismo antipopular
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Ruptura del orden constitucional fue la máxima concesión semántica que desde los titulares de tapa hiciera el diario La Nación con el afán de eludir la expresión golpe de estado. Control operacional para La Prensa o la más audaz Intervención militar de La Opinión o el festivo Nuevo Gobierno de Clarín evidencian el favoritismo de los medios de prensa por la instancia castrense y el curioso velo que impedía asomarse a las consecuencias del acto sedicioso que se iniciaba. Desde los diarios, el periodismo no fue capaz de aventurar un pronóstico una vez traspuesto el límite de la legalidad. Pudo más el fastidio por ese gobierno que se aprestaba a dar pasos más decididos en dirección a un nuevo ciclo democrático, acortando plazos electorales y hasta poniendo la firma a las demandas militares en la lucha contra las formaciones guerrilleras (decretos de aniquilamiento), que el análisis equilibrado sobre las opciones políticas frente al desmanejo del ejecutivo.
Los diarios contribuyeron con eficacia, en virtud de su influencia en la opinión pública de entonces, al beneplácito o la resignación social por la irrupción militarista. Pero quizás la responsabilidad mayor es el menosprecio con el que atendieron a la dirigencia política y al andamiaje parlamentario, descartando cualquier opción por la vía de los mecanismos constitucionales.
Los tiempos cambian y las empresas también. Hoy La Razón es un vehículo comercial del grupo Clarín, en tanto el poderoso matutino Clarín dejó atrás ciertos principios economicistas y sus críticas se balancean al compás de los intereses que tiene como grupos económico dentro del país. La Prensa es casi un museo vivo del periodismo argentino, con escasa influencia en el actual vértigo informativo.
Pero el que se resiste al cambio y es fiel a su impronta conservadora es La Nación. Es cierto que muchos admiran esa coherencia editorial, que podría denominarse de golpismo auténtico y transparente que no siempre se encuentra en el periodismo opaco de la actualidad. Actor político de primer nivel, defensor de intereses inconfundibles, sin duda creíble para su lectorado, fiel a la letra escrita de la Constitución –no tanto al espíritu de algunos artículos que se alejan de los valores argentino-liberales que le dieran origen- es capaz de desempolvar vieja terminología golpista si las condiciones políticas le resultan incomódas, en particular a la hora de señalar errores de gobiernos peronistas. Bastaría con volcar algunos títulos recientes para sostener la anterior afirmación. Sería aún más ilustrativo ingresar en los editoriales o los comentarios de los columnistas políticos del diario que se dedican a golpear al actual presidente por sus defectos pero también por sus virtudes cuando anuncia medidas tendientes a amortiguar –ni siquiera rehabilitar- la caída de los sectores desfavorecidos por la estructura económica imperante. O mejor aún, recorrer todo el dispositivo comunicacional del diario, perseverante en cuanto a la temática, plagado de información y análisis que muestra a un presidente casi obsesionado por dominar a opositores y adeptos, listo para saltar sobre la norma constitucional y perpetuarse en el poder sin otras motivaciones. Y más todavía, con un elenco legislativo que solo aplaude las iniciativas presidenciales como si el régimen presidencialista fuese una aberración de estricto origen nacional y no una tendencia mundial que debilitó las estructuras parlamentarias, al margen de la crisis de representación que afecta a todos los países.
Así pueden leerse títulos sugerentes –seguimiento julio-octubre 2006- donde las apetencias hegemónicas de Kirchner serían comparables, en la extrema mirada del diario, al difunto Saddam Hussein en Irak. Intelectuales, columnistas del diario, columnistas invitados, entrevistas a personalidades extranjeras, comentarios de diarios del exterior y otras yerbas vienen como anillo al dedo para ilustrar el desmadre institucional. En títulos como “Las instituciones, ante un cóctel explosivo”; “Kirchner actúa como si él fuera un soberano”; “Confunde fortaleza con aislacionismo”; “La oposición, ¿no existe?”; “Napoleón y el poder”; “Los riesgos de gobernar a lo guapo”; “República declamada y república real”; “Los superpoderes serían permanentes”; “La oposición, en estado de alerta por la Constitución”; “El enigma de la democracia antidemocrática”; “¿Se propone Kirchner cambiar la Constitución?”, “El despertar de la conciencia republicana”; “Touraine habló del “populismo” de Kirchner”; “El aislamiento internacional de la Argentina”, todos de 2006, que parecen traer a la actualidad algunos vicios de 1976, rasgos de tradición golpista.
Lógicamente no se puede apelar hoy a la intervención salvadora de las fuerzas del orden porque estas se han subordinado al poder civil. Pero el ruido de los mercados puede ser tanto o más rudo que el de las armas y allí la prédica puede ser efectiva. Las inversiones no se subordinan a ningún civil y quieren garantías de rentabilidad aunque deban sacrificar cierta legitimidad en pos del beneficio y allí quizás, el veterano La Nación podría ofrecer los sofismas que den sustento a un nuevo orden económico.
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Fuentes consultadas
Díaz, César, La cuenta regresiva, La Crujía, Bs.As.2002.
Blaustein, Eduardo y Zubieta Martín, Decíamos ayer, Colihue, Bs.As. 1998.
Sidicaro, Ricardo, La política mirada desde arriba, Sudamericana, Bs.As., 1996.
Diarios La Opinión, La Nación, Clarín, La Razón y La Prensa, 1975-1976.
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PERIODISMO. LA SABIDURÌA GOLPISTA
jueves, 4 de marzo de 2010
POLÍTICA. EL ARGENBOOK
Arranca el diálogo político en vísperas del festejo bicentenario
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Elisa Carrió: - No quiero pero debo ser Juana de Arco para vencer a Kirchner – idealizó Lilita después de reconocer que ella sería una de las dirigentes que no tendrían chance para las presidenciales de 2011 pero a partir de su sacrificio nacería la nueva república, libre del flagelo kirchnerista. Hacía rato podía adivinarse la poca disposición de Carrió de sentarse como legisladora frente a la presidenta, a esta altura la jefa de la Coalición le dijo de todo, porque la presidenta “hizo de todo”.
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Pino Solanas: -La política argentina es un tango grotesco, en vez de discutir una política de real desendeudamiento nos enfrascamos en estos mamarrachos institucionales. Es un escándalo. Tenemos el fallo del juez Ballestero que demuestra que la deuda externa es un fraude y ni los diputados ni los senadores están dispuestos a investigar - lamenta el cineasta en medio de la disputa por el DNU (decreto de necesidad de urgencia) que dispone el uso de reservas.
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Un breve período de tiempo es como una muestra que se extrae al azar, no es una totalidad pero sí es una representación de lo que está ocurriendo en el año del bicentenario de la revolución de mayo. A la vista quedan los movimientos de los políticos profesionales y en los oídos resuenan las frases célebres de los más afectos a la exposición pública. Los últimos días de febrero y primeros de marzo de 2010 muestran el reinado de la sospecha, la desconfianza, las envidias, los resentimientos, las negaciones, las vanidades y otras tantos aspectos propios de una psiquis complicada más que de un entorno político propicio para apuntalar al país y concretar finalmente la eterna promesa de la Argentina feliz.
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De Narvaéz: - Perón me hubiese elegido a mí – confesaba el candidato a presidente (o gobernador) por Unión Pro, bajando dos tonos la voz frente a la pregunta de un periodista respecto de cuál sería la predilección del General frente a la sobreoferta de candidateables para el 2011.
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De Narvaéz: - Perón me hubiese elegido a mí – confesaba el candidato a presidente (o gobernador) por Unión Pro, bajando dos tonos la voz frente a la pregunta de un periodista respecto de cuál sería la predilección del General frente a la sobreoferta de candidateables para el 2011.
Duhalde: - Es posible, Perón bendecía a todos los candidatos - podría haber respondido el ex presidente y candidato por el PJ.
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De Narvaéz: -Perón habló de la necesaria evolución del peronismo, por eso me hubiese elegido a mí. _______________________________________________________________
Cuando en los 70 Solanas filmó Actualización Doctrinaria en Madrid, un documental donde Perón explica durante horas su ideario y estrategia se suponía que para llamar la atención del General habría que contar con argumentos más sofisticados. Claro, hoy la telepolítica simplificó el trámite y no es necesario descifrar al líder.
Urtubey: - Yo quiero ser candidato del PJ – se agranda el gobernador salteño, un “pibe político” de 40 años que se anima a criticar a propios y ajenos y aún se le anima al mismísimo Néstor Kirchner. El respaldo del ex jefe de gabinete kirchnerista, Alberto Fernández, parece envalentonar al joven gobernador que piensa en las internas de 2011 bajo la nueva ley de reforma política.
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Pero la controversia central fue el armado de las comisiones en el Senado donde la oposición quiso hacer valer los resultados de las legislativas de 2009. La cuenta era muy sencilla: oficialismo 35 senadores, oposición 37 senadores, se alcanza el quórum y se vota la nueva composición con mayoría opositora en todas las comisiones. Pero un senador faltó a la cita: el ex presidente Carlos Menem prefirió los links de golf de la Rioja al tironeo de sus colegas a quienes les aguó la victoria.
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Menem: - No soy una cosa, soy un sujeto pensante, mucho más que la mayoría de los integrantes del Senado, por eso llegué a presidente - se descargó indignado desde una loma verde apoyándose en uno de sus palos de golf. Acumuló el desprecio de sus pares durante años y en los últimos tiempos nadie quería arrimarse a él. Al momento de hacer los números el arco opositor de senadores descontaba el voto anti K de Menem, aunque nadie lo consultó. Como si fuese una sombra indeseable, el riojano se debatía en una soledad política –que a fin de cuentas para un político es una soledad casi existencial- , sin voz, sin presencia en los medios, arrinconado en su tristeza. Pero la sombra reapareció, se corporizó, frágil pero relevante, y comenzaron los halagos y los mimos. Rodríguez Saá prometió hablar directamente con él, sin intermediarios, el diputado Ramón Puerta lo invitó a participar de su espacio político, el Peronismo Federal, y hasta el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, recordó el cariño que le tiene desde siempre, con la mínima esperanza de que Menem se dé vuelta y por esas cosas de la política se abstenga de votar.
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El clima para la apertura de las sesiones ordinarias estaba más enrarecido que nunca a partir del decreto presidencial disponiendo el uso de reservas para el pago de la deuda externa. Elisa Carrió anunció su faltazo e invitó a sus correligionarios a adherir a la medida para resguardar “la dignidad” de la política.
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Elisa Carrió: - No quiero pero debo ser Juana de Arco para vencer a Kirchner – idealizó Lilita después de reconocer que ella sería una de las dirigentes que no tendrían chance para las presidenciales de 2011 pero a partir de su sacrificio nacería la nueva república, libre del flagelo kirchnerista. Hacía rato podía adivinarse la poca disposición de Carrió de sentarse como legisladora frente a la presidenta, a esta altura la jefa de la Coalición le dijo de todo, porque la presidenta “hizo de todo”.______________________________________________________________
Pino Solanas: -La política argentina es un tango grotesco, en vez de discutir una política de real desendeudamiento nos enfrascamos en estos mamarrachos institucionales. Es un escándalo. Tenemos el fallo del juez Ballestero que demuestra que la deuda externa es un fraude y ni los diputados ni los senadores están dispuestos a investigar - lamenta el cineasta en medio de la disputa por el DNU (decreto de necesidad de urgencia) que dispone el uso de reservas.______________________________________________________________
El 1º de marzo de 2010 la presidenta Cristina Fernández inauguró un nuevo período ordinario con un discurso dicotómico en el que dividió a la Argentina en virtual y real. En el real puso todo el activo y en el virtual puso a los medios y su prédica alarmista: inflación creciente, bache presupuestario, crisis cercana. Al amparo de su militancia reivindicó la política tratando de lograr el beneplácito de una parte de la oposición.
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Presidenta: - La política está por encima de las corporaciones, no fuimos ni seremos gerentes de los grupos económicos.
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Sobre el final de la exposición Cristina Fernández anunció el retiro del DNU “judicializado” y la firma de un nuevo DNU que es casi idéntico al anterior. Mientras la platea opositora ardía de furia el Banco Central remitía el dinero al Tesoro para atender los pagos de deuda.
La desconfianza y el encono personal por ahora se adueñaron del escenario a pocas semanas de las celebraciones mayas, 200 años de desencuentro que se pueden resumir en el comentario de Felipe Solá, ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y antiguo aliado de los Kirchner:
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La desconfianza y el encono personal por ahora se adueñaron del escenario a pocas semanas de las celebraciones mayas, 200 años de desencuentro que se pueden resumir en el comentario de Felipe Solá, ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y antiguo aliado de los Kirchner:
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martes, 2 de febrero de 2010
El tango atraviesa la dimension social y personal de los porteños
Un compañero de hastío, de amores y de resistencia
La canción de Buenos Aires refleja cada instancia de la vida de sus habitantes y es al mismo tiempo testimonio de circunstancias políticas y sociales adversas o venturosas. Esa realidad multidimensional del tango garantiza su proyección como género de la música popular junto a las demás expresiones artísticas del país. El sentido de la tanguidad, la misiadura, el laburo repetido, el desencant
o amoroso entre otras variables tangueras permanecen como rasgos de identidad.

Un compañero de hastío, de amores y de resistencia
La canción de Buenos Aires refleja cada instancia de la vida de sus habitantes y es al mismo tiempo testimonio de circunstancias políticas y sociales adversas o venturosas. Esa realidad multidimensional del tango garantiza su proyección como género de la música popular junto a las demás expresiones artísticas del país. El sentido de la tanguidad, la misiadura, el laburo repetido, el desencant
o amoroso entre otras variables tangueras permanecen como rasgos de identidad.Por Ana María Oliver
El tango es compañía y testimonio, como si fuese un ser inmaterial que va en el alma de cada habitante torturado de la ciudad, de ahí su vigor. Sus letras expresan el mandamiento y el dolor de los porteños, se pegan a la realidad cruel pero sirven también para fugarse en los cielos de la esperanza o del suicidio. El tango es un escenario donde pululan los mitos y los fracasos pero en última instancia tiene la fuerza inusitada de la vida que late por encima del desencanto.


Roberto Arlt comparó al porteño
con el mono triste del zoológico
Arlt observó cómo la clase dirigente "se aunaba para aplastar la verdad" y determinar una sociedad inestable, cargada de angustia, donde el hombre se convertía en un simio triste.
Los poetas supieron y saben cuestionar la vida porteña, sus circunstancias, las diferencias sociales, la alegría, el rencor, la burla, la soledad, en fin, los hechos que pintan el devenir ciudadano. En sus versos siempre aparecen la musa del desencanto, la queja, el reclamo, el alma fanática que abriga un resto de amor y muchas veces el grito de rebeldía, de dolor o de nostalgia. Esa nostalgia, que es uno de los rasgos definidos del sentir rioplatense, habita en la memoria con la pena por lo perdido y no se puede ocultar. Al entrar en la década infame de los años 30, Discépolo, en su Yira, Yira, asumía las tristezas, el escepticismo, el prejuicio y la soledad del alma como constantes en sus letras: “Cuando rajés los tamangos/buscando ese mango/que te haga morfar.../¡la indiferencia del mundo/que es sordo y es mudo/recién sentirás!...”
Los poetas supieron y saben cuestionar la vida porteña, sus circunstancias, las diferencias sociales, la alegría, el rencor, la burla, la soledad, en fin, los hechos que pintan el devenir ciudadano. En sus versos siempre aparecen la musa del desencanto, la queja, el reclamo, el alma fanática que abriga un resto de amor y muchas veces el grito de rebeldía, de dolor o de nostalgia. Esa nostalgia, que es uno de los rasgos definidos del sentir rioplatense, habita en la memoria con la pena por lo perdido y no se puede ocultar. Al entrar en la década infame de los años 30, Discépolo, en su Yira, Yira, asumía las tristezas, el escepticismo, el prejuicio y la soledad del alma como constantes en sus letras: “Cuando rajés los tamangos/buscando ese mango/que te haga morfar.../¡la indiferencia del mundo/que es sordo y es mudo/recién sentirás!...”

Edmundo Rivero
Treinta años después –mientras presidía el país Juan Carlos Onganía, un general con vocación imperial- Mario Battistella, junto con Edmundo Rivero, exaltan en Bronca, un tango que en su momento fue prohibido (escuchar en http://www.youtube.com/watch?v=i9tcMoylkac), el malestar social y la crisis política, económica y moral, y traduce una de las denuncias más virulentas de los tiempos en que los militares azules y colorados solían enfrentarse: “Por seguir a mi conciencia/estoy bien en la palmera/sin un mango en la cartera/y con fama de chabón/Esta es la época moderna/donde triunfa el delincuente/y el que quiere ser decente/es del tiempo de Colón/Los ladrones van en coche/Satanás está de farra/y detrás de la fanfarria/salta y grita el arlequín./Es la hora del asalto,/sírvase que son pasteles.../¡y así cuidan los laures/que supimos conseguir/”.
Dice Tulio Carella que la tanguidad es la síntesis de la vida porteña, son hechos e intensidades pasionales expresados a través de letras que no surjen de la imaginación del poeta popular sino que fueron hurgadas en un mundo corrompido y sin fe, en las sordideces cotidianas, o que encarnaron en un sentimiento de soledad y vacío moral, de quiebra de valores. El tango no es solamente verso, música, canto, baile, sino que enlaza emociones, geografía, sociedad, modos de vida, sentimientos, juicios, razón suficiente para que el hombre de Buenos Aires lo vincule con el alma de la ciudad. Es decir existiría un estado de ánimo de Buenos Aires, con una identificación tanto física como social. _______________________________________________________
Al ritmo del compás peronista
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Al ritmo del compás peronista
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Los cambios sociales que introdujo el peronismo se vieron reflejados en la expresión poética y musical de la ciudad, de sus barrios y calles, así como también en la situación de la mujer dentro del repertorio tanguero, pasando a ser protagonista a la par del hombre luego de ocupar un rol secundario desde el origen de la canción porteña. En los años 40 José Paradise compone Se acabó la mishiadura, con un fuerte apoyo al gobierno peronista y a su política social porque “a nadie le falta plata en la billetera y hasta los presos están contentos porque les sacaron el traje a rayas.”
En cambio, el tango gardeliano con más de 70 años de vida, se manifiesta invariable pese a los avatares y personajes -arrabales, conventillos, malevos, crímenes, junto con el descomunal desarrollo de las comunicaciones- y es una fuente válida para entender la psiquis popular, como representación cultural de un modo de ser que atraviesa toda la historia del Buenos Aires contemporáneo.
En cuanto al hombre actual quizás pueda encarnarse en El hombre que está solo y espera, de Scalabrini
Ortiz, habitado por un fantasma sin voz que masticaba en silencio sus ironías, un romántico que escapaba de sí mismo a través del alcohol o la amistad, o que se encerraba en su penuria, dándole la espalda a la vida como en un ataúd “practicando una rara forma de suicidio: la de seguir viviendo”. O acaso el argentino de hoy pueda ser el simio triste de Roberto Arlt “ensordecido por la noche de comerciantes, militares, políticos e industriales aunados en la tarea de aplastar la Verdad”. Los bruscos y constantes cambios en las políticas económicas terminan afectando el ingreso y producen una inestabilidad que genera resentimientos y angustias y al mismo tiempo favorecen el desarrollo de la viveza como vicio más que como virtud, tres valores que también se encuentran en lo más profundo del tango. A propósito de estos valores, pero en referencia a la denominada segunda década infame de los años 90, Ernesto Pierro en el tango De ayer a hoy destila estas características: “Los que antaño se colgaron de la piola del Estado/del currar privatizado cuelgan hoy./Los que siempre censuraron pechos, nalgas, genitales/hoy nos muestran, a raudales, su impudor/Los que ayer nos apalearon ¡Meta y ponga, dale y dale/se hacen hoy los liberales ¡Por favor!/Los que ayer se nos mostraron como próceres morales/hoy ocupan los altares de la diosa corrupción..."
Ortiz, habitado por un fantasma sin voz que masticaba en silencio sus ironías, un romántico que escapaba de sí mismo a través del alcohol o la amistad, o que se encerraba en su penuria, dándole la espalda a la vida como en un ataúd “practicando una rara forma de suicidio: la de seguir viviendo”. O acaso el argentino de hoy pueda ser el simio triste de Roberto Arlt “ensordecido por la noche de comerciantes, militares, políticos e industriales aunados en la tarea de aplastar la Verdad”. Los bruscos y constantes cambios en las políticas económicas terminan afectando el ingreso y producen una inestabilidad que genera resentimientos y angustias y al mismo tiempo favorecen el desarrollo de la viveza como vicio más que como virtud, tres valores que también se encuentran en lo más profundo del tango. A propósito de estos valores, pero en referencia a la denominada segunda década infame de los años 90, Ernesto Pierro en el tango De ayer a hoy destila estas características: “Los que antaño se colgaron de la piola del Estado/del currar privatizado cuelgan hoy./Los que siempre censuraron pechos, nalgas, genitales/hoy nos muestran, a raudales, su impudor/Los que ayer nos apalearon ¡Meta y ponga, dale y dale/se hacen hoy los liberales ¡Por favor!/Los que ayer se nos mostraron como próceres morales/hoy ocupan los altares de la diosa corrupción..." Y más aún, en la poscrisis de 2001, un joven poeta, Alejandro Szwarcman en Tiempos posmodernos describe: “A la hora que agoniza la oficina/y la gente espera el subte en el andén./allá abajo en la estación/la verdad y la ficción/toman juntas de regreso el mismo tren.../Y a lo largo de la hilera interminable/de simétricas pantallas de TV/las imágenes de un clip/multiplican un “eslip”/y a un pastor que grita más que lucifer/En un burdel surrealista/un onanista hace el amor por Internet/ y una maestra sin laburo/tuesta un cacho de pan duro/en un horno microondas japonés/Es que ya ves ¡Se pianta el siglo!/Seremos hijos del progreso/y del “estress””/ y yo no entiendo como es esto/que ando siempre con lo puesto/y jamás puedo llegar a fin de mes”. Estos versos confirman la mirada sabia de Leopoldo Marechal que alguna vez sentenció “El tango es una posibilidad infinita”.
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Fuentes consultadas
Fuentes consultadas
El tango, una aventura política y social, Tabaré de Paula, Todo es Historia nº ll.
Política y Tango, Alfredo Mascia.
Lo social y político en el tango. Colección de fascículos Tango, un siglo de historia. Perfil l980.
El hombre que está solo y espera, R. Scalabrini Ortiz.
Tango Nómade, R. Pelivski,
La escuela de todas las cosas.
brutalargentina
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TANGO. Compañero de hastío y amores.
domingo, 10 de enero de 2010
SOBORNO A PERIODISTAS
En la pista de los 200 transgresores
Habría un extenso listado de periodistas que cobraban sueldos de la SIDE. Nadie se atreve a identificarlos aunque dentro de las paredes de las redacciones rebotan sus nombres. La supuesta connivencia con jueces y legisladores serviría de protección. La opinión de periodistas reconocidos en un artículo que se reactualiza por la discusión de la ley de medios. La vieja libertad de corrupción seguramente enterró las voces de muchos periodistas cuando sonó la hora de debatir la nueva normativa.
Por Sebastián Plana
En la pista de los 200 transgresores
Habría un extenso listado de periodistas que cobraban sueldos de la SIDE. Nadie se atreve a identificarlos aunque dentro de las paredes de las redacciones rebotan sus nombres. La supuesta connivencia con jueces y legisladores serviría de protección. La opinión de periodistas reconocidos en un artículo que se reactualiza por la discusión de la ley de medios. La vieja libertad de corrupción seguramente enterró las voces de muchos periodistas cuando sonó la hora de debatir la nueva normativa.
Por Sebastián Plana
Es sintomático: cuando están a punto de encenderse las luces cae el telón salvador y tapa la escena vergonzante. La ruta de la corrupción periodística viborea entre otras corrupciones más influyentes y se diluye entre pequeños senderos y vericuetos que llevan a ninguna parte. Habría una suerte de vallado que impide penetrar esa oscura ciudadela de intereses que cruza periodistas, legisladores y jueces con servicios de inteligencia. Veteranos periodistas dirían que se trata de viejas prácticas que emergen cuando un ciclo político comienza a agrietarse o queda atrás y pueden asomar algunos testimonios. La causa por los sobornos en el Senado durante el gobierno de De la Rúa habría puesto al descubierto la red de complicidades entre miembros de ambas corporaciones. D
e la Rúa sugiere que esta connivencia tenía su soporte financiero en la SIDE menemista ya que según relatara el ex presidente radical durante el programa televisivo La Cornisa “cuando asumí la presidencia en 1999 suprimí sobres (con sueldos en negro) a jueces, legisladores y periodistas”A. De todos modos, en sede judicial, De la Rúa invocó el secreto que impone la ley de la SIDE y no reafirmó sus declaraciones mediáticas. Pero la cuestión parece mucho más intrincanda y el entuerto no deja de salpicar al mandatario renunciante en 2001. Es que a partir de las afirmaciones de Mattie Lolavar, una ex socia del consultor político Dick Morris –contratado por De la Rúa- las pistas vuelven sobre el ex presidente pero esta vez en la persona del entonces jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes. Según Lolavar, Santibañes los habría contratado para extorsionar a periodistas y organizar operaciones contra opositores y que para ello “contaba con una lista de 200 periodistas que cobraban fondos de la SIDE durante el gobierno de Menem y que había sacado a mucha gente de esa lista y había agregado a otros. Nunca nos mostró esa lista, pero dijo que incluía periodistas de Clarín, Nación, Página 12, Gente y de los principales diarios y revistas.”B
e la Rúa sugiere que esta connivencia tenía su soporte financiero en la SIDE menemista ya que según relatara el ex presidente radical durante el programa televisivo La Cornisa “cuando asumí la presidencia en 1999 suprimí sobres (con sueldos en negro) a jueces, legisladores y periodistas”A. De todos modos, en sede judicial, De la Rúa invocó el secreto que impone la ley de la SIDE y no reafirmó sus declaraciones mediáticas. Pero la cuestión parece mucho más intrincanda y el entuerto no deja de salpicar al mandatario renunciante en 2001. Es que a partir de las afirmaciones de Mattie Lolavar, una ex socia del consultor político Dick Morris –contratado por De la Rúa- las pistas vuelven sobre el ex presidente pero esta vez en la persona del entonces jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes. Según Lolavar, Santibañes los habría contratado para extorsionar a periodistas y organizar operaciones contra opositores y que para ello “contaba con una lista de 200 periodistas que cobraban fondos de la SIDE durante el gobierno de Menem y que había sacado a mucha gente de esa lista y había agregado a otros. Nunca nos mostró esa lista, pero dijo que incluía periodistas de Clarín, Nación, Página 12, Gente y de los principales diarios y revistas.”B ____________________________________________________________________
Esa costumbre de sobornar
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En 2004, tuve la oportunidad de realizar varias entrevistas con fines académico/periodísticos y la corrupción periodística aparecía como una cuestión central de la profesión, un tema recurrente de puertas hacia adentro, al tiempo que se guardaba un cerrado silencio de puertas hacia afuera. “Tenemos que separar la paja del trigo –reclamaba el periodista Daniel Santoro (Clarín) - los periodistas que se han enriquecido y ahora tienen medios de comunicación tendrían que explicar cómo hicieron esa fortuna, cómo hicieron para poder estar al frente de medios de comunicación. Lo mismo se dice de los periodistas que años atrás percibían subsidios de parte de diputados y senadores o la cadena de felicidad de la SIDE, durante el gobierno de Menem, cuando se repartían sobres con plata negra para jueces, legisla
dores y periodistas. Esto no se sabe, el problema es que los pagaba la SIDE, sin ningún tipo de control, y no hay una lista aunque se puede saber quiénes son: son estos periodistas que tienen una actitud camaleónica con los gobiernos de turno.” El comentario de Santoro se suma al de otros periodistas como Daniel Tognetti que no dudó en reconocer que “hay periodistas que hacen campañas para determinados políticos, periodistas que cobran, periodistas que cooperan”1.
dores y periodistas. Esto no se sabe, el problema es que los pagaba la SIDE, sin ningún tipo de control, y no hay una lista aunque se puede saber quiénes son: son estos periodistas que tienen una actitud camaleónica con los gobiernos de turno.” El comentario de Santoro se suma al de otros periodistas como Daniel Tognetti que no dudó en reconocer que “hay periodistas que hacen campañas para determinados políticos, periodistas que cobran, periodistas que cooperan”1. La connivencia entre algunos periodistas y legisladores fue adquiriendo durante la década de 1990 un estándar gradual bajo el imperio de una cultura exitista, donde los ideales de la profesión quedaron aplastados por el deseo consumista, los magros sueldos o la presión del entorno. ¿Qué periodista acreditado en el Congreso no enfrentó la tentación o no estrechó la mano cómplice de algún legislador? Difícil saberlo. Sí se conocen algunas modalidades que tiñeron las relaciones cordiales entre unos y otros como “la publicación regular de los comunicados del legislador; la aparición frecuente del legislador dentro del panorama informativo; la oferta de puestos de trabajo bien remunerados en época de campaña electoral; acordar pauta publicitaria a cambio de suavizar las críticas; cobrar un sueldo paralelo por hacer prensa para el legislador; hacer notas a cambio de una retribución o directamente pagar sueldos mensuales a periodistas para compensar determinados servicios. A esto se sumaba (¿se suma?) el nombramiento de familiares de periodistas en el Congreso o en organismos públicos y gran cantidad de pasajes aéreos para que los familiares puedan recorrer diferentes destinos turísticos”2. ___________________________________________________________________
Periodismo de estado
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El comentario del ex director del Buenos Aires Herald, Robert Cox, quien debió abandonar el país en 1980 tras ser amenazada su familia- es categórico: “ser un periodista en la Argentina es muy difícil, pero durante los años 70 lo era todavía más”.3 

“En el Herald –continúa Cox- y no puedo creer que los otros periódicos no lo hayan hecho, descubrimos rápidamente que se estaba secuestrando, torturando y asesinando gran número de personas. El gobierno nos dijo que sólo se permitiría publicar la aparición de cuerpos a través de la información oficial; nosotros lo ignoramos.” Cox recuerda las presiones sufridas los meses previos a su partida de la Argentina: “Massera me llamó una vez a su despacho y casi sin levantar la vista del escritorio me dijo que no quería ver más su nombre en mis editoriales. En cambio Videla tenía reuniones informales con dos o tres periodistas, traté de abordar el tema de los desaparecidos pero él sugería que no pasaba nada, se notaba que estaba al tanto de todo. Lo que me inquietó más era ver que los otros periodistas no se interesaban por seguir el tema. Eran reuniones donde todos se comportaban simpáticamente, el periodista hacía preguntas inofensivas y recibía respuestas inocentes, y todos terminaban felices.” Si bien el caso se ubica en un extremo de coerción y censura, Cox observa estos episodios como la continuidad de viejas prácticas corruptas dentro del oficio. El ex director del Herald recordó que en su primera experiencia como periodista en el país, en 1959, se topó de frente con el soborno cuando una compañía de automóviles convocó a conferencia de prensa y, previamente, les dio un sobre con dinero a cada uno de los periodistas. “Los periodistas acá saben que si se portan bien recibirán toda clase de premios, se convierten en funcionarios de gobierno, en embajadores, en...”, lamenta Cox.
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Código mafioso
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Pablo Mendelevich, periodista político y docente (colaborador de La Nación), pone la mirada en los que entregan los sobres y advierte al público que “no percibe claramente lo que se orquesta detrás de la pantalla”. Opina Mendelevich que hay programas que reciben publicidad “de una lista limitada de empresas de servicios y de reparticiones gubernamentales; lo que no ve el televidente común es que ese periodista que aparece en cámara es muchas veces un alto editor o jefe en uno de los grandes diarios. La pregunta es por qué razón un periodista que ocupa una función jerárquica en un diario está haciendo un emprendimiento privado, como es un programa de cable, donde recibe dinero de determinadas empresas. ¿Cómo logra ese periodista mantener la imparcialidad cuando vuelve al diario y escribe? Y la otra pregunta es ¿por qué el diario le permite hacer eso? Lo más grave es que el diario lo estimula, le paga un sobresueldo al tolerar que el periodista reciba dinero de empresas”.
Por su parte Álvarez Teijeiro, periodista y docente (Universidad Austral), cree en la transparencia y la autocrítica como remedios anticorruptivos. “El periodismo mundial contiene un argumento sofista: podemos criticar a las instituciones porque somos independientes, estamos fuera del poder político y económico y eso legítima nuestra crítica. Ahora cuando uno critica los medios el argumento es: no, lo que pasa es que usted está fuera, no entiende, usted está atentando contra la libertad de expresión. En la Argentina no hay una crítica de medios seria, está centrado en la estética o la incoherencia (por ejemplo Televisión Registrada). Es una profesión muy corporativa en la que funciona una consigna un tanto mafiosa de no se hace periodismo de periodistas salvo casos muy aislados”.
Precisamente, fue Morales Solá, columnista político de La Nación, quien a poco de salir de la catástrofe institucional de 2001, emitió una suerte de proclama autocrítica aunque al parecer no tuvo efectos visibles sobre la conducta de algunos profesionales4. En palabras de Morales Solá “sobre el país se abatió, en la década previa al estallido de la crisis (2001), una intensa marea de corrupción. El periodismo no resultó invulnerable a ella. Aceptemos en público lo que sostenemos en privado: la corrupción existe entre personas y entre sectores del periodismo. Aclaremos también que la inmensa mayoría del periodismo está formado por hombres y mujeres honestos y esforzados, que a veces trabajan más de lo humanamente tolerable, cuando trabajan...(...) la sociedad nos ha estigmatizado a todos por igual...(...) el riesgo es que paguemos justos por pecadores si no hacemos una autocrítica y una depuración”
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La tercera redacción
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Otro influyente columnista político, Eduardo Van der Koy (Clarín), también se internó en el matorral de las prácticas vergonzantes y reconoció que “la corrupción se infiltró en el periodismo y de manera muy profunda. Tenemos una gran capacidad para hablar de la corrupción hacia afuera y una gran impotencia para hacerlo hacia adentro”5. Van der Koy fue un poco más allá de la venalidad simplota del sobre y apuntó a la empresa periodística: “El proceso de cambio tecnológico y metodológico en la Argentina desembocó en una pérdida de transparencia en la identidad de los medios de comunicación. Hay pocos medios donde se sabe quien es el dueño y de quién es la plata, y esto tiene mucho que ver con la corrupción. Para el periodista del grupo Clarín “las revisiones de conciencia son duras y traumáticas, lo peor es no hacerlo, si uno desconoce el problema es incapaz de resolverlo y tengo la impresión que este es el proceso que todavía nos debemos en el periodismo. Creo que es un proceso que no debe detonarse por terceros, debemos producirlo los mismos periodistas aunque el camino sea largo. Nos debemos esa revisión”.
En realidad estas microcorrupciones pueden estar encontrando un elemento catalizador en el nuevo modelo de producción periodística, que se fue consolidando en los últimos diez o quince años, con el achique de las redacciones, periodistas en situación de precariedad, autoempleo, bajos salarios, entre otros males. El periodista enfrenta hoy un sistema privado con oportunidades escasas de empleo estable y un sistema público estrecho, de difícil acceso. El empleo periodístico pide un tercer espacio, autónomo, equidistintante de presiones comerciales y políticas, dentro de un entorno amigable para el ejercicio profesional. Los recursos financieros y humanos están, falta conocer a los arquitectos del nuevo sistema.
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Notas
A. Santoro, Daniel. “Piden que De la Rúa revele pagos secretos de la SIDE”, diario Clarín, Bs.As, 13/06/2006, p.10.
B. Hugo Alconada Mon. “Dick Morris pensaba que destruir a Menem podría servirle a De la Rúa”, diario La Nación, Bs.As, 9/5/2006, p.8.
1. Zukernik, Eduardo, Periodismo y elecciones, los riesgos de la manipulación, La Crujía, Bs.As., 2001, p. 25.
2. Ruiz, Fernando y otros. Prensa y Congreso, La Crujía, Bs.As., 2001, p. 68-70.
3. Uki Goñi, “La prensa argentina debe investigarse a sí misma”, suplemento Enfoques, diario La Nación, Bs.As., 30/3/1997.
3. Uki Goñi, “La prensa argentina debe investigarse a sí misma”, suplemento Enfoques, diario La Nación, Bs.As., 30/3/1997.
4. Morales Solá, Joaquín, “Los periodistas deben reflexionar sobre su papel en la crisis nacional”, publicado en el diario La Nación, Bs.As., 2002.
5. Van der Kooy, fragmento de su exposición en las jornadas “Los periodistas frente al espejo”, UCA, Bs.As, dic. 2004.
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PERIODISMO. Soborno a periodistas.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
MALVINAS. Entrevista a Julio Aro, ex combatiente.
“No hay guerras ni buenas
ni santas ni justas,
las guerras son lamentables
y enlutan a los pueblos”.
Julio Aro (46) cambió el rencor por la acción en beneficio de sus compatriotas y familiares afectados por el conflicto. Pudo dar vuelta la página y regresar a Malvinas a recordar a sus compañeros caídos y casi al mismo tiempo estrechar las manos de ex combatientes ingleses durante una visita histórica a Londres en 2008. Ahora lucha por la paz y por el diálogo.
“No hay guerras ni buenas
ni santas ni justas,
las guerras son lamentables
y enlutan a los pueblos”.
Julio Aro (46) cambió el rencor por la acción en beneficio de sus compatriotas y familiares afectados por el conflicto. Pudo dar vuelta la página y regresar a Malvinas a recordar a sus compañeros caídos y casi al mismo tiempo estrechar las manos de ex combatientes ingleses durante una visita histórica a Londres en 2008. Ahora lucha por la paz y por el diálogo.
Cada argentino lleva en sí dos países: el de la derrota y del triunfo. Por eso vivirá el destino de su pueblo como una agonía, como una lucha que marca las arrugas más nobles de su rostro. Algunas veces logra salir de la agonía y restablecer la unidad, la paz consigo mismo, con su identidad inestable.
Pero ante la desmesura el argentino se juega en serio, abandona sus insatisfacciones, el tono quejumbroso y unifica su ser dividido.
La soberanía no es un principio abstracto sino un sentimiento. Es cierto que los argentinos nos hemos sentido humillados y atropellados, desfondados en nuestra propia dignidad y autoestima, descorazonados en nuestras legítimas esperanzas, no hemos perdido, con todo, la esperanza de reconstruir una identidad no vergonzante, un pasaporte que no dé lugar a sospechas, una manera de caminar que nos asegure un espacio respirable en el mundo.
Un país saqueado y desmantelado en lo económico, político y cultural como el nuestro necesita muchas manos, muchas fuerzas diferentes, mucha reflexión venida de distintas regiones del entendimiento y la acción.
Esta reflexión, un tanto melancólica, producto de lecturas y meditaciones dio el pie conveniente para darle la palabra a un ex soldado de la Guerra de Malvinas. Qué mejor representante de la Argentina irrealizada que un protagonista de aquella patriada, loca e incongruente, manipulada
por un poder absurdo pero patriada al fin.
Julio Aro, casado, dos hijas, pertenecía al Regimiento de Infantería Mecanizada VI de Mercedes, Provincia de Buenos Aires, cuando estalló el conflicto. En 2008 viajó a Londres a reunirse con ex combatientes ingleses y actualmente es parte del cuerpo de profesores de Educación Física con especialidad en discapacidades, en IOMA seccional Mar del Plata, ciudad donde reside y dirige el Centro de Ex Combatientes local.
¿Qué significa Malvinas para un ex combatiente?
Es intransferible lo que uno siente por Malvinas, en mi vida fue un antes y un después. Es sumamente importante poder regresar, caminar por los campos de batalla, estar en el cementerio rindiendo el homenaje a todos nuestros caídos, diciendo muchachos no nos olvidamos de ustedes, aquí estoy.
La gran mayoría de los que hemos podido regresar coincidimos con que volver ayuda a curar, no a olvidar, pero sí a curar. Después de tantos años uno tiene una mochila cargada, y el solo hecho de poder caminar, llorar, homenajear a nuestros compañeros hace más liviana esa mochila. Uno regresa con la espalda bien erguida y con todas las pilas puestas para seguir luchando por la causa, para ayudar a todos nuestros compañeros que tienen problemas, al igual que la familia, y fundamentalmente poder colaborar o estar de alguna manera con nuestros padres (los padres de aquellos compañeros caídos en Malvinas o en el General Belgrano), aquellos que dieron a la patria lo más preciado que tiene un ser humano: un hijo, y hoy por hoy están desprotegidos, sin el reconocimiento que merecen.
- ¿Cuál sería el mensaje para los jóvenes que tienen la edad que tenían ustedes durante la guerra?
Por suerte, voy a muchas escuelas a dar charlas sobre lo ocurrido en la guerra de Malvinas, y el mensaje es siempre el mismo: tratar de que comprendan que el hombre tiene que usar un arma que es mucho pero mucho mejor que cualquier tipo de bomba y esa arma se llama diálogo, es decir que a través de él tenemos que llegar a un acuerdo, explicarles que no hay guerras ni buenas ni santas ni justas, que las guerras son hechos lamentables que enlutan a los pueblos.
En uno de los tantos proyectos que he realizado, que llamé IDENTIDAD COMPARTIDA, pusimos a dos madres, una de un soldado inglés y otra de un soldado argentino, ambos caídos en las islas. Le preguntamos “quién había ganado la guerra”, “nadie”, nos respondieron, ambas habían perdido al ser más querido, al hijo. (Escuchar canción La hermanita perdida, de Yupanki y Ramírez http://www.youtube.com/watch?v=Czs89RPtqWE).
-En cuanto al valor de la reconciliación ¿se podría trasladar a lo que fueron los años 70?
No sé. Durante muchos años estuve con mucho odio y rencor por todo lo vivido, odio a los militares, rencor a los ingleses. Pensaba que nunca pisaría Malvinas con un
pasaporte, en fin siempre revolcándome en las miserias humanas y no teniendo una visión más positiva.
Pero en mi corazón y mi alma mandaba el deseo de regresar a Malvinas, es más, no tenía miedo de ir, tenía pánico. No soportaba regresar acompañado, tenía que regresar solo, sin que nadie me contuviera. Como docente siempre les comento a mis alumnos la cantidad de huesos que tiene el ser humano, la cantidad de litros de sangre, pero lo que no les puedo decir es la cantidad de lágrimas que posee el ser humano, y eso lo aprendí durante los 7 días que estuve de vuelta en Malvinas.
Estar solo durante 2 días en el cementerio de Darwin, solo físicamente pero con muchos de ellos espiritualmente fue tremendo. La paz que sentía fue increíble, mi alma se regocijó, no podía creer lo que estaba viviendo.
Por todo esto es que soy muy respetuoso de todas aquellas personas que padecieron los 70, no puedo comparar ambas cosas.
-¿Qué sentimientos perduran al final de la guerra?
Una mezcla de bronca e impotencia por un lado y por otro un alivio de que todo había terminado. Con mis compañeros muertos mucho respeto y el compromiso de no olvidarlos nunca, de intentar por todos los medios que nuestros héroes no sean solamente recordados el 2 de abril, que lo vivido en Malvinas sirva como experiencia para que no ocurra nunca más, usemos el diálogo no la violencia.
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De visita en Londres
LA SOLIDARIDAD EN ACCIÓN
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-Estando en Gran Bretaña aprendimos mucho de los soldados ingleses. Pudimos ver como tratan a sus compañeros, qué les ofrecen, qué pasa con la salud, cómo y con qué respeto tratan a los familiares de los caídos. Ellos nos recomendaron que la solución de los veteranos la demos nosotros mismos, no esperar de brazos cruzados la ayuda del gobierno, que le corresponde ayudar, por supuesto, pero mientras hay que pasar a la acción solidaria. Me llamó mucho la atención cuando el médico inglés Rik Joly, que estuvo en la guerra, en una nota responde que en Malvinas habían muerto 1.000 soldados. La periodista le vuelve a preguntar y el repite 1.000. Perdón, dice la periodista, ¿cuántos soldados británicos? y él vuelve a decir 1.000. A él no le importaba de qué lado, le importaba salvar la mayor cantidad de vidas posibles. Fue el único médico inglés condecorado por haber salvado a más de 200 soldados a
rgentinos.
Cuando llegamos al país vimos que la única forma de poder ayudar sin tantas peleas es a través de una fundación compuesta por padres de caídos, ex soldados, pilotos de avión, periodistas, personas sin ningún partido político, simplemente por ese solo hecho de su solidaridad con la causa demostrada durante muchos años, y hoy estamos en condiciones de decir que ya existe esa fundación: “NO ME OLVIDES”,que en muy poco tiempo va a dar que hablar, por todo lo que está realizando. ___________________________________________________________________
Foto Julio Aro www.lacapitalnet.com
Foto Julio Aro (último a la der.) en Londres junto a otros ex combatientes. http://www.clarín.com/
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Pero ante la desmesura el argentino se juega en serio, abandona sus insatisfacciones, el tono quejumbroso y unifica su ser dividido.
La soberanía no es un principio abstracto sino un sentimiento. Es cierto que los argentinos nos hemos sentido humillados y atropellados, desfondados en nuestra propia dignidad y autoestima, descorazonados en nuestras legítimas esperanzas, no hemos perdido, con todo, la esperanza de reconstruir una identidad no vergonzante, un pasaporte que no dé lugar a sospechas, una manera de caminar que nos asegure un espacio respirable en el mundo.
Un país saqueado y desmantelado en lo económico, político y cultural como el nuestro necesita muchas manos, muchas fuerzas diferentes, mucha reflexión venida de distintas regiones del entendimiento y la acción.
Esta reflexión, un tanto melancólica, producto de lecturas y meditaciones dio el pie conveniente para darle la palabra a un ex soldado de la Guerra de Malvinas. Qué mejor representante de la Argentina irrealizada que un protagonista de aquella patriada, loca e incongruente, manipulada
por un poder absurdo pero patriada al fin.Julio Aro, casado, dos hijas, pertenecía al Regimiento de Infantería Mecanizada VI de Mercedes, Provincia de Buenos Aires, cuando estalló el conflicto. En 2008 viajó a Londres a reunirse con ex combatientes ingleses y actualmente es parte del cuerpo de profesores de Educación Física con especialidad en discapacidades, en IOMA seccional Mar del Plata, ciudad donde reside y dirige el Centro de Ex Combatientes local.
¿Qué significa Malvinas para un ex combatiente?
Es intransferible lo que uno siente por Malvinas, en mi vida fue un antes y un después. Es sumamente importante poder regresar, caminar por los campos de batalla, estar en el cementerio rindiendo el homenaje a todos nuestros caídos, diciendo muchachos no nos olvidamos de ustedes, aquí estoy.
La gran mayoría de los que hemos podido regresar coincidimos con que volver ayuda a curar, no a olvidar, pero sí a curar. Después de tantos años uno tiene una mochila cargada, y el solo hecho de poder caminar, llorar, homenajear a nuestros compañeros hace más liviana esa mochila. Uno regresa con la espalda bien erguida y con todas las pilas puestas para seguir luchando por la causa, para ayudar a todos nuestros compañeros que tienen problemas, al igual que la familia, y fundamentalmente poder colaborar o estar de alguna manera con nuestros padres (los padres de aquellos compañeros caídos en Malvinas o en el General Belgrano), aquellos que dieron a la patria lo más preciado que tiene un ser humano: un hijo, y hoy por hoy están desprotegidos, sin el reconocimiento que merecen.
- ¿Cuál sería el mensaje para los jóvenes que tienen la edad que tenían ustedes durante la guerra?
Por suerte, voy a muchas escuelas a dar charlas sobre lo ocurrido en la guerra de Malvinas, y el mensaje es siempre el mismo: tratar de que comprendan que el hombre tiene que usar un arma que es mucho pero mucho mejor que cualquier tipo de bomba y esa arma se llama diálogo, es decir que a través de él tenemos que llegar a un acuerdo, explicarles que no hay guerras ni buenas ni santas ni justas, que las guerras son hechos lamentables que enlutan a los pueblos.
En uno de los tantos proyectos que he realizado, que llamé IDENTIDAD COMPARTIDA, pusimos a dos madres, una de un soldado inglés y otra de un soldado argentino, ambos caídos en las islas. Le preguntamos “quién había ganado la guerra”, “nadie”, nos respondieron, ambas habían perdido al ser más querido, al hijo. (Escuchar canción La hermanita perdida, de Yupanki y Ramírez http://www.youtube.com/watch?v=Czs89RPtqWE).
-En cuanto al valor de la reconciliación ¿se podría trasladar a lo que fueron los años 70?
No sé. Durante muchos años estuve con mucho odio y rencor por todo lo vivido, odio a los militares, rencor a los ingleses. Pensaba que nunca pisaría Malvinas con un
pasaporte, en fin siempre revolcándome en las miserias humanas y no teniendo una visión más positiva.Pero en mi corazón y mi alma mandaba el deseo de regresar a Malvinas, es más, no tenía miedo de ir, tenía pánico. No soportaba regresar acompañado, tenía que regresar solo, sin que nadie me contuviera. Como docente siempre les comento a mis alumnos la cantidad de huesos que tiene el ser humano, la cantidad de litros de sangre, pero lo que no les puedo decir es la cantidad de lágrimas que posee el ser humano, y eso lo aprendí durante los 7 días que estuve de vuelta en Malvinas.
Estar solo durante 2 días en el cementerio de Darwin, solo físicamente pero con muchos de ellos espiritualmente fue tremendo. La paz que sentía fue increíble, mi alma se regocijó, no podía creer lo que estaba viviendo.
Por todo esto es que soy muy respetuoso de todas aquellas personas que padecieron los 70, no puedo comparar ambas cosas.
-¿Qué sentimientos perduran al final de la guerra?
Una mezcla de bronca e impotencia por un lado y por otro un alivio de que todo había terminado. Con mis compañeros muertos mucho respeto y el compromiso de no olvidarlos nunca, de intentar por todos los medios que nuestros héroes no sean solamente recordados el 2 de abril, que lo vivido en Malvinas sirva como experiencia para que no ocurra nunca más, usemos el diálogo no la violencia.
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De visita en Londres
LA SOLIDARIDAD EN ACCIÓN
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-Estando en Gran Bretaña aprendimos mucho de los soldados ingleses. Pudimos ver como tratan a sus compañeros, qué les ofrecen, qué pasa con la salud, cómo y con qué respeto tratan a los familiares de los caídos. Ellos nos recomendaron que la solución de los veteranos la demos nosotros mismos, no esperar de brazos cruzados la ayuda del gobierno, que le corresponde ayudar, por supuesto, pero mientras hay que pasar a la acción solidaria. Me llamó mucho la atención cuando el médico inglés Rik Joly, que estuvo en la guerra, en una nota responde que en Malvinas habían muerto 1.000 soldados. La periodista le vuelve a preguntar y el repite 1.000. Perdón, dice la periodista, ¿cuántos soldados británicos? y él vuelve a decir 1.000. A él no le importaba de qué lado, le importaba salvar la mayor cantidad de vidas posibles. Fue el único médico inglés condecorado por haber salvado a más de 200 soldados a
rgentinos.Cuando llegamos al país vimos que la única forma de poder ayudar sin tantas peleas es a través de una fundación compuesta por padres de caídos, ex soldados, pilotos de avión, periodistas, personas sin ningún partido político, simplemente por ese solo hecho de su solidaridad con la causa demostrada durante muchos años, y hoy estamos en condiciones de decir que ya existe esa fundación: “NO ME OLVIDES”,que en muy poco tiempo va a dar que hablar, por todo lo que está realizando. ___________________________________________________________________
Foto Julio Aro www.lacapitalnet.com
Foto Julio Aro (último a la der.) en Londres junto a otros ex combatientes. http://www.clarín.com/
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ENTREVISTA al ex combatiente Julio Aro
lunes, 15 de junio de 2009
Entrevista al toque con Miguel Cantilo
El pequeño gran letrista del rock nacional
Nadie podría explicar porqué un talento como Cantilo permanece casi escondido a los ojos del gran público argentino. La explicación, una vez más, hay que buscarla en la idiosincracia nacional, capaz de arrinconar a los mejores en las nieblas del exilio. También la rebeldía anticapitalista marcó su destino comercial. La Marcha de la Bronca, uno de los himnos de la música local de todos los tiempos, es el ejemplo más claro de la injusticia artística que padeció y padece.
Genio oculto. Suena a exageración, a lenguaje publicitario, a frase hecha. Todo es cierto. Pero es la referencia obvia cuando se quiere identificar a este músico de 59 años, 6 hijos y 20 discos grabados en su haber. Muestra una inusual coherencia entre el discurso y la acción, y reafirma en cada entrevista su reticencia a negociar con las grandes compañías, a defender su libertad sin vueltas: “Hay gente que busca el alto perfil
porque necesita sentirse adorado, famoso. Y otros buscan pasar inadvertidos para gozar de cierta libertad.” De palabra veloz, Cantilo tiene muy claro el espacio que le toca, “yo ocupo un lugar menor dentro del panorama musical masivo, pero produzco mis discos, manejo su venta, la programación de conciertos. No dependo de ninguna empresa, porque me han cagado mucho durante muchos años. Ocupo un lugar no protagónico, pero tengo una autonomía que me satisface. Ya no trato con mafiosos, y tengo más libertad que en la primera mitad de mi carrera".
La música no es lo único ni lo más importante, Cantilo sabe integrar como cancionista el rock con el tango, el folclore, los boleros, y también la poesía adolescente, pero sueña con “la unidad latinoamericana, es una utopía que merece trabajarse, vale la pena para nuestros hijos y nietos.” En 8 preguntas Cantilo responde con su natural autenticidad.
1 .¿Qué cosas te rebelan especialmente en la Argentina actual?
Lo de siempre: La corrupción, las mafias, la impunidad, la indiferencia hacia la pobreza y la enfermedad de las mayorías. La hipocresía argentina clásica: "Los ricos mucho más ricos / los pobres mucho más pobres / pero muchos más los pobres que los ricos.
Y arriba de todo eso el desparpajo del poder político, la frutilla de la torta.
2. ¿Y en lo musical?
Es una obsesión que me persigue. Si, a pesar de su riqueza y calidad, el movimiento de rock argentino no está donde debería en el plano internacional, es porque lo han manejado como almaceneros, pensando sólo en la inmediatez. Sobre todo en los 80, cuando creció y pudo haber obtenido más repercusión internacional. Toda la casta de los productores y representantes fueron terriblemente mediocres, y así muchos artistas talentosos terminaron empobrecidos y abandonados, traicionados por el sistema. Gracias a esa mediocridad, ahora surge un nuevo panorama, que es el de la música independiente: es una pelea muy dura, pero el músico inteligente sabe que tiene que independizarse y cuidarse a sí mismo. Es el desafío del nuevo siglo.
3. ¿Todavía se puede hablar de rock nacional?
Yo prefiero hablar de rock argentino. Es un color local de una música que se toca en la mayor parte del planeta. Mientras haya gente que la toque, bien o mal, seguirá existiendo.
4. ¿Qué significaba en sus comienzos y que significa hoy?
En los EE.UU. era una música de revancha, la revancha que se tomaban los explotados, los oprimidos en los algodonales donde se sometía salvajemente a la raza negra esclavizada. La revancha consistía en divertirse, jaranear, ponerse en pedo, bailar y cantar y terminar teniendo sexo. Rock and roll es un código para simbolizar el acto del coito. También estaba el blues que era su contracara triste y muchas veces de protesta. En la Argentina comenzó siendo un canto social, que expresaba los conflictos y búsqueda de la generación que lo encaró con seriedad: Los Gatos, Almendra, Manal, etc. Cada uno en su lenguaje expresó lo que le pasaba a sus contemporáneos. Era sumamente festivo, pero a la vez con fuerte contenido.
5. ¿Qué músicos de hoy continúan esa línea de rebeldía y a la vez de compromiso social?
Pocos: Arbolito. Buenos Aires Negro, Las manos de Filippi. Tal vez también algunos grupos de rock duro, pero no se les entiende un carajo la letra. Existen, pero están tapados. Sucede que están tapados por la pátina de basura que fabrican los medios. Pero en un subterráneo recóndito se encuentran los poetas, los visionarios, los grandes instrumentistas y compositores. Pero, no te lo pasan por TV.
6. ¿Qué músicos -de cualquier género- pondrías en una galería de música argentina de todos los tiempos?
Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, Carlos Guastavino, Alberto Ginastera, Hugo Díaz, Horacio Salgán, Carlos Gardel, Miguel Abuelo, mi mejor maestro de calle, que en el aspecto humano estaba un poco descontrolado (y él mismo lo comentaba) con su práctica de "sex and drugs rock and roll, Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta, Javier Martínez (Manal), Ricardo Soulé, Luis Salinas, Kubero Díaz, como una esteta, un tipo que a través de los sonidos, los colores y las palabras se expresa en un ámbito estético de gran contenido, es un verdadero artista intuitivo, Pedro Aznar, Charly García y otros que ahora no me acuerdo. Silvina Garré me parece muy talentosa. Es una poeta. Se nota que conoce el idioma y no tiene miedo a las palabras.
7. En los 70 había una identificación con Perón, ¿hoy con quién te identificarías?
Con Diego Capuzotto. Lo que rescataría de hoy es la conciencia ecológica que nosotros no teníamos o no era tan urgente como la de ahora. Antes era una postura intelectual, algo instintivo. Lo que está ocurriendo hoy es mucho más dramático y nos toca a todos: pasó a ser un tema de acción popular, de salir a la calle a luchar contra las minas, las pasteras... Vemos a diario el avance de El acaparador, como lo llamo en una canción, ese personaje voraz que por hacer negocios destruye y contamina. Es el enemigo a combatir, y yo estoy a muerte con esa pelea.
8. Como decís en una de tus canciones ¿el futuro sigue siendo tan duro?
A pesar de todo tratemos de ver el vaso medio lleno, no el medio vacío. Hay mucho por hacer para sacar este país adelante. Mientras haya aire se puede respirar...Los argentinos tenemos que abandonar la ilusión de encerrona, de callejón sin salida, de país terminal. Tenemos un país de la reputísima madre. La geografía patagónica es única en el planeta. El que llore por los males políticos del país que tenga los huevos para recorrer el interior, para ver la realidad de la gente y no las pelotudeces que hablan los sindicalistas, los dirigentes y calientacabezas de uno y otro lado. Si este es un país lleno de pobres, entonces que recorran un poco América latina y se den cuenta dónde carajo viven.¿O se creían europeos? Vivimos en el continente sudamericano. Una de las zonas más subdesarrolladas del planeta. Hay que luchar por crecer, por aumentar los niveles de solidaridad, de salud, de conocimiento. Pero eso no lo van a hacer los políticos, ni los militares ni las religiones, porque están todos en la transa. Eso lo tiene que hacer cada uno por el que necesitado que tiene al lado, por el núcleo vecinal al que pertenece, por su porción de comunidad. Esta revolución es de cada uno, esta resistencia es del bocho y del corazón. "Este presente, tan duro, es el material con que edificaremos un mañana total". Si somos capaces, claro.
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El pequeño gran letrista del rock nacional
Nadie podría explicar porqué un talento como Cantilo permanece casi escondido a los ojos del gran público argentino. La explicación, una vez más, hay que buscarla en la idiosincracia nacional, capaz de arrinconar a los mejores en las nieblas del exilio. También la rebeldía anticapitalista marcó su destino comercial. La Marcha de la Bronca, uno de los himnos de la música local de todos los tiempos, es el ejemplo más claro de la injusticia artística que padeció y padece.
Por Daniel Guillermo Gutman
Genio oculto. Suena a exageración, a lenguaje publicitario, a frase hecha. Todo es cierto. Pero es la referencia obvia cuando se quiere identificar a este músico de 59 años, 6 hijos y 20 discos grabados en su haber. Muestra una inusual coherencia entre el discurso y la acción, y reafirma en cada entrevista su reticencia a negociar con las grandes compañías, a defender su libertad sin vueltas: “Hay gente que busca el alto perfil
La música no es lo único ni lo más importante, Cantilo sabe integrar como cancionista el rock con el tango, el folclore, los boleros, y también la poesía adolescente, pero sueña con “la unidad latinoamericana, es una utopía que merece trabajarse, vale la pena para nuestros hijos y nietos.” En 8 preguntas Cantilo responde con su natural autenticidad.
1 .¿Qué cosas te rebelan especialmente en la Argentina actual?
Lo de siempre: La corrupción, las mafias, la impunidad, la indiferencia hacia la pobreza y la enfermedad de las mayorías. La hipocresía argentina clásica: "Los ricos mucho más ricos / los pobres mucho más pobres / pero muchos más los pobres que los ricos.
Y arriba de todo eso el desparpajo del poder político, la frutilla de la torta.
2. ¿Y en lo musical?
Es una obsesión que me persigue. Si, a pesar de su riqueza y calidad, el movimiento de rock argentino no está donde debería en el plano internacional, es porque lo han manejado como almaceneros, pensando sólo en la inmediatez. Sobre todo en los 80, cuando creció y pudo haber obtenido más repercusión internacional. Toda la casta de los productores y representantes fueron terriblemente mediocres, y así muchos artistas talentosos terminaron empobrecidos y abandonados, traicionados por el sistema. Gracias a esa mediocridad, ahora surge un nuevo panorama, que es el de la música independiente: es una pelea muy dura, pero el músico inteligente sabe que tiene que independizarse y cuidarse a sí mismo. Es el desafío del nuevo siglo.
3. ¿Todavía se puede hablar de rock nacional?
Yo prefiero hablar de rock argentino. Es un color local de una música que se toca en la mayor parte del planeta. Mientras haya gente que la toque, bien o mal, seguirá existiendo.
4. ¿Qué significaba en sus comienzos y que significa hoy?

En los EE.UU. era una música de revancha, la revancha que se tomaban los explotados, los oprimidos en los algodonales donde se sometía salvajemente a la raza negra esclavizada. La revancha consistía en divertirse, jaranear, ponerse en pedo, bailar y cantar y terminar teniendo sexo. Rock and roll es un código para simbolizar el acto del coito. También estaba el blues que era su contracara triste y muchas veces de protesta. En la Argentina comenzó siendo un canto social, que expresaba los conflictos y búsqueda de la generación que lo encaró con seriedad: Los Gatos, Almendra, Manal, etc. Cada uno en su lenguaje expresó lo que le pasaba a sus contemporáneos. Era sumamente festivo, pero a la vez con fuerte contenido.
5. ¿Qué músicos de hoy continúan esa línea de rebeldía y a la vez de compromiso social?
Pocos: Arbolito. Buenos Aires Negro, Las manos de Filippi. Tal vez también algunos grupos de rock duro, pero no se les entiende un carajo la letra. Existen, pero están tapados. Sucede que están tapados por la pátina de basura que fabrican los medios. Pero en un subterráneo recóndito se encuentran los poetas, los visionarios, los grandes instrumentistas y compositores. Pero, no te lo pasan por TV.
6. ¿Qué músicos -de cualquier género- pondrías en una galería de música argentina de todos los tiempos?
Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, Carlos Guastavino, Alberto Ginastera, Hugo Díaz, Horacio Salgán, Carlos Gardel, Miguel Abuelo, mi mejor maestro de calle, que en el aspecto humano estaba un poco descontrolado (y él mismo lo comentaba) con su práctica de "sex and drugs rock and roll, Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta, Javier Martínez (Manal), Ricardo Soulé, Luis Salinas, Kubero Díaz, como una esteta, un tipo que a través de los sonidos, los colores y las palabras se expresa en un ámbito estético de gran contenido, es un verdadero artista intuitivo, Pedro Aznar, Charly García y otros que ahora no me acuerdo. Silvina Garré me parece muy talentosa. Es una poeta. Se nota que conoce el idioma y no tiene miedo a las palabras.
7. En los 70 había una identificación con Perón, ¿hoy con quién te identificarías?
Con Diego Capuzotto. Lo que rescataría de hoy es la conciencia ecológica que nosotros no teníamos o no era tan urgente como la de ahora. Antes era una postura intelectual, algo instintivo. Lo que está ocurriendo hoy es mucho más dramático y nos toca a todos: pasó a ser un tema de acción popular, de salir a la calle a luchar contra las minas, las pasteras... Vemos a diario el avance de El acaparador, como lo llamo en una canción, ese personaje voraz que por hacer negocios destruye y contamina. Es el enemigo a combatir, y yo estoy a muerte con esa pelea.
8. Como decís en una de tus canciones ¿el futuro sigue siendo tan duro?
A pesar de todo tratemos de ver el vaso medio lleno, no el medio vacío. Hay mucho por hacer para sacar este país adelante. Mientras haya aire se puede respirar...Los argentinos tenemos que abandonar la ilusión de encerrona, de callejón sin salida, de país terminal. Tenemos un país de la reputísima madre. La geografía patagónica es única en el planeta. El que llore por los males políticos del país que tenga los huevos para recorrer el interior, para ver la realidad de la gente y no las pelotudeces que hablan los sindicalistas, los dirigentes y calientacabezas de uno y otro lado. Si este es un país lleno de pobres, entonces que recorran un poco América latina y se den cuenta dónde carajo viven.¿O se creían europeos? Vivimos en el continente sudamericano. Una de las zonas más subdesarrolladas del planeta. Hay que luchar por crecer, por aumentar los niveles de solidaridad, de salud, de conocimiento. Pero eso no lo van a hacer los políticos, ni los militares ni las religiones, porque están todos en la transa. Eso lo tiene que hacer cada uno por el que necesitado que tiene al lado, por el núcleo vecinal al que pertenece, por su porción de comunidad. Esta revolución es de cada uno, esta resistencia es del bocho y del corazón. "Este presente, tan duro, es el material con que edificaremos un mañana total". Si somos capaces, claro.
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La vigencia de la Bronca
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Miguel Cantilo nació el 9 de noviembre de 1949, tiene 6 hijos, casado por lo menos dos veces, la memoria popular lo identifica con Marcha de la Bronca, los hippies setentistas, la vida comunitaria en El Bolsón, la expectativa de cambio, 20 discos grabados, escritor, poeta, vigencia , uno de los grandes escondidos., pensador original, rebelde anticapitalista opuesto a las minorías poderosas el cantante argentino de la crisis global se reactualiza una y otra vez con su memorable Marcha de la Bronca.
Bronca cuando ríen satisfechos
al haber comprado sus derechos
Bronca cuando se hacen moralistas
y entran a correr a los artistas
Bronca cuando a plena luz del día
sacan a pasear su hipocresía
Bronca de la brava de la mía
bronca que se puede recitar
Para los que toman 1o que es nuestro
con el guante de disimular
Para el que maneja los piolines
de la marioneta universal
Para el que ha marcado las barajas
y recibe siempre la mejor
con el as de espadas nos domina
y con el de bastos entrara a dar y dar y dar
Marcha, un, dos,
No puedo ver tanta
mentira organizada
sin responder con voz ronca
mi bronca, mi bronca
Bronca porque matan con descaro
pero nunca nada queda claro
Bronca porque roba el asaltante
pero también roba el comerciante
Bronca porque esta prohibido todo
hasta lo que haré de cualquier modo
Bronca porque por que no se paga fianza
si nos encarcelan la esperanza
Bronca, bronca...
Los que mandan tienen este mundo
repodrido y dividido en dos
culpa de su afán de conquistarse
por la fuerza o por la explotacion
Bronca pues entonces cuando quieren
que me corte el pelo sin razon
es mejor tener el pelo libre
que la libertad con fijador
Marcha, un, dos...
No puedo ver tanto desastre organizado
sin responder con voz ronca
de bronca, de bronca
Bronca sin fusiles y sin bombas
Bronca con los dedos en 'V'
Bronca que también es esperanza
Marcha de la bronca y de la fe
Entrevista vía telefónica y correo electrónico más información de fuentes diversas.
Foto blanco y negro Show ND Ateneo 2004
Bronca cuando ríen satisfechos
al haber comprado sus derechos
Bronca cuando se hacen moralistas
y entran a correr a los artistas
Bronca cuando a plena luz del día
sacan a pasear su hipocresía
Bronca de la brava de la mía
bronca que se puede recitar
Para los que toman 1o que es nuestro
con el guante de disimular
Para el que maneja los piolines
de la marioneta universal
Para el que ha marcado las barajas
y recibe siempre la mejor
con el as de espadas nos domina
y con el de bastos entrara a dar y dar y dar
Marcha, un, dos,
No puedo ver tanta
mentira organizada
sin responder con voz ronca
mi bronca, mi bronca
Bronca porque matan con descaro
pero nunca nada queda claro
Bronca porque roba el asaltante
pero también roba el comerciante
Bronca porque esta prohibido todo
hasta lo que haré de cualquier modo
Bronca porque por que no se paga fianza
si nos encarcelan la esperanza
Bronca, bronca...
Los que mandan tienen este mundo
repodrido y dividido en dos
culpa de su afán de conquistarse
por la fuerza o por la explotacion
Bronca pues entonces cuando quieren
que me corte el pelo sin razon
es mejor tener el pelo libre
que la libertad con fijador
Marcha, un, dos...
No puedo ver tanto desastre organizado
sin responder con voz ronca
de bronca, de bronca
Bronca sin fusiles y sin bombas
Bronca con los dedos en 'V'
Bronca que también es esperanza
Marcha de la bronca y de la fe
Entrevista vía telefónica y correo electrónico más información de fuentes diversas.
Foto blanco y negro Show ND Ateneo 2004
Foto color sitio oficial Cantilo
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